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Designación de magistrados del TSJ fue reflejo de luchas internas del chavismo

El Nacional

Héctor Antolínez

Mientras que el oficialismo había dado pasos hacia lo que algunos consideraron una “apertura” como por ejemplo la creación de un nuevo CNE, en el caso del TSJ se impuso el grupo oficialista que aboga por un control más férreo del Estado y la nula participación de factores ajenos al chavismo

La designación de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) fue anunciada en diciembre cuando desde el Parlamento se dio una orden directa de Maduro: un nuevo sistema judicial que no tuviera los “vicios” del anterior y que verdaderamente pudiera dar justicia a los venezolanos.

Tras esa orden fueron varias las críticas que desde el propio oficialismo se lanzaron hacia el TSJ, cuerpo que desde décadas ha sido controlado por la mayoría chavista. Esto, junto con un mecanismo de selección virtualmente igual al que se usó para escoger a los rectores del CNE, llevó a algunos expertos a pensar  que ese hecho era un paso más en la “apertura” del gobierno de Nicolás Maduro.

No solo fue la designación de rectores del CNE lo que llevó a crear esa esperanza sobre un intento de normalización institucional por parte del gobierno. Diálogos con diversos sectores sociales y un acercamiento con Estados Unidos ayudaron a crear la ilusión de que la era radical chavista podía estar acabando. Una vez se conocieron los nombres de los magistrados esa ilusión se desvaneció.

El politólogo y experto electoral, Jesús Castellanos, consideró que lo ocurrido con el TSJ fue una “radicalización” del chavismo creada por la imposición de uno de los grupos sobre otro. “Hay sectores progresistas del chavismo que están tratando de que las condiciones no sean tan adversas, son sectores que buscan algún tipo de transición dentro del chavismo como movimiento, pero esa no fue la fuerza que ganó la lucha”,  comentó.

A su juicio lo único que se necesita para validar su visión es comparar las diferencias marcadas entre el proceso para designar rectores del CNE y los magistrados del TSJ. “Al momento del CNE se tuvieron oportunidades durante las postulaciones, por eso la sociedad civil presentó nombres como Griselda Colina y Roberto Picón; para la designación de magistrados esas ventanas no se abrieron, lo que hubo fueron algunos intentos, el Foro Cívico lo intentó y otros también, pero creo que desde un principio las posibilidades fueron nulas”, aseguró.

Castellanos cree que lo ocurrido con el Poder Judicial pudiera transformarse en un retorno al pasado, a políticas de convivencia inexistentes por parte del chavismo que, aprovechando su control en las instituciones, podría simplemente imponerse ante el resto de la sociedad venezolana.

“Volver al pasado es una posibilidad, ese pasado en el que el régimen no conversaba con la sociedad. Se sienten más fuertes, entienden que EEUU los está buscando, que otros países de Latinoamérica están tratando de suavizar las sanciones y eso les hace pensar que pueden seguir en el poder sin concesiones. Sin embargo, no es algo que sea tan definitivo. EEUU sabe lo que significa Maduro para Venezuela y la región, inclusive sabe lo que significaría en un potencial conflicto con Rusia”, explicó.

El también politólogo Piero Trepiccione comentó que solamente el retraso para conocer los nombres (se esperaban a inicios de abril) fue una muestra de la división que reinó dentro del chavismo en el proceso de selección. “El proceso se tardó por diferencias a lo interno del PSUV. Simplemente fue el reflejo de una decisión difícil para los sectores que componen el Gran Polo Patriótico”, dijo.

Trepiccione expresó que “sin duda alguna” el ala de Nicolás Maduro fue la vencedora, ya que “estos fueron los que terminaron con la mayor cantidad de fichas (magistrados) en el TSJ”, pero alertó que contrario a al CNE, el ala de Diosdado Cabello también obtuvo una representación importante: justamente los nombres y perfiles más polémicos de todo el tribunal.

“En el TSJ quedó la presencia de Diosdado Cabello y de los sectores del PSUV que están vinculados al ala militar. Esta ala siempre ha tenido una amplia influencia en el gobierno a pesar de que con el paso de los años ha cedido en cargos importantes. Sin embargo, lo que pasó en el máximo tribunal señala que aún son una fuerza, en especial con la incorporación de dos magistrados que vienen de la justicia militar”, aseveró.

Para Trepiccione el nuevo TSJ es un “claro retroceso” frente a la “apertura que hubo con el CNE”, un movimiento que, a su juicio, en lugar de hacer más fluida la situación política en el país, lo que hizo fue “trancar el juego”.

“La designación tuvo que ver con la partidización del proceso, obedeció a criterios partidistas. No hubo sorpresas. Cuando revisas los nombres y ves diputados del PSUV o funcionarios del gobierno de Maduro, te das cuenta que es además un blindaje ante cualquier ruptura que se pudiera dar a lo interno del oficialismo”, precisó.

Con respecto a qué pudo llevar al chavismo a dar marcha atrás a la “apertura” y exponerse una vez más a quedar como un gobierno autoritario en el mundo, eso sin contar la minimización de la Alianza Democrática (grupo opositor impulsado desde Miraflores y que solo tuvo 1 magistrado de 20), Trepiccione considera que fueron varios los factores que incidieron. “Yo creo que lo que ocurre con la Corte Penal Internacional puede ser un factor, pero también los resultados de las elecciones en Barinas y los forcejeos constantes dentro del Gran Polo Patriótico. Todo influyó para el cierre jurídico que se dio”, sentenció.

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