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La habilitación ciudadana

Radio Fe y Alegría

Benigno Alarcón Deza

En la medida que no se logran mecanismos para presionar al gobierno, la posibilidad de que la mesa de negociación de México se reúna nuevamente se aleja cada vez más. Una de las pocas cartas que a la oposición le queda para presionar es avanzar en la elección primaria para escoger al candidato que se mediría con Maduro en las presidenciales de 2024. Un sector insiste en que las primarias deben realizarse lo antes posible, a más tardar en el primer trimestre del año porque eso empujaría a la dirigencia a conformar estrategia, comando de campaña y movilizaría a la población. Otros prefieren retrasarla lo más que se pueda con la esperanza de mejorar su propio posicionamiento o llegar a ser el candidato por consenso si se agotara el tiempo para organizar la consulta. En todo caso, seis de los diez partidos que conforman la Plataforma Unitaria coinciden en la importancia y urgencia de nombrar la comisión electoral y poner fecha al proceso, porque ello contribuiría con la necesaria y urgente reorganización y renovación de la unidad opositora

La posibilidad de un regreso a la mesa de negociación en México sigue estancada, y no por el caso de Alex Saab ni por lo del avión de Emtrasur retenido en la Argentina, sino más bien por temas asociados con las sanciones y las licencias a las petroleras extranjeras que operan en el país, así como por la falta de disposición del gobierno a cumplir con su parte mediante concesiones políticas que apuntarían hacia la democratización del sistema. 

Dentro de los acuerdos que ha venido negociando el gobierno con la delegación norteamericana que ha visitado al país en varias ocasiones este año, destaca el de Chevron. En principio se acordó de palabra que la renovación de la licencia a esta petrolera estadounidense se haría en los siguientes términos: primero, autorizar las negociaciones directas entre el gobierno venezolano y la compañía mencionada; segundo, permitirle a la empresa licitar y contratar servicios para mantener y operar los activos instalados en Venezuela; tercero, explotar y vender crudo de los campos donde ya están establecidos; y cuarto, acceder a nuevas contrataciones. Esto último, que significaría para el gobierno nacional subir al nivel siguiente, fue rechazado por la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento de Estado. 

En principio, se espera que el acuerdo sea aprobado sin esa cláusula, pero las observaciones de la OFAC a la propuesta de licencia prendió las alarmas en el gobierno. En este caso, la real preocupación del oficialismo es que el asunto se extienda en el tiempo, porque lograr acuerdos con el gobierno norteamericano tras la elección de noviembre, podría ser mucho más complicado. 

La negativa de la OFAC en el caso de Chevron estaría siendo usada por el gobierno como la razón de su negativa a regresar a la mesa de negociación en México, y tal negativa como mecanismo de presión para exigir el retiro de las sanciones, en donde incluso se apoya en otros sectores con mayor legitimidad para demandar tal retiro, como es el caso de los empresarios a quienes se les presiona para que se unan a la campaña. Aunque las comunicación entre las partes continúa abierta con la facilitación de la oficina permanente instalada por los noruegos en una misión diplomática en Caracas, la realidad, es que en el caso de que las licencias se otorguen, y otras excusas para regresar a México desaparezcan, un posible regreso a la mesa no se traduciría necesariamente en acuerdos políticos, dada las consecuencias que ello tendría para el control del poder de parte del gobierno. 

¿Y para cuándo las primarias?

El gobierno sabe que tiene frente a sí a una oposición débil, sin organización ni capacidad para movilizar o competir. Mientras esta situación se mantenga, una elección presidencial, bajo el status quo actual sería ganada sin problemas por el gobierno, aún siendo minoría, tal como sucedió en 2018. Conscientes de esta situación, algunos actores políticos y sociales, incluyendo el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB, han tratado de alertar sobre la importancia de  poner fecha a las primarias porque esto catalizaría un cambio en la situación actual, y en caso de que se concrete una primaria exitosa, habría, sin lugar a dudas, un antes y un después para el liderazgo democrático.

Hay miembros de la Plataforma Unitaria (PU) –Acción Democrática, Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo- que han venido “arrastrando los pies” para poner fecha a la primaria. Sin embargo, la semana pasada vimos una comunicación de AD a favor de que las primarias se realicen en el primer trimestre de 2023, planteamiento que ya había aprobado Voluntad Popular apoyada por otros cinco de los diez partidos que conforman la mayoría de la PU. Asimismo, se espera que para la próxima semana se inicie la discusión sobre el mecanismo de selección de los miembros de la comisión electoral de primarias. 

La habilitación ciudadana

El otro asunto al cual hay que apuntar es al de las habilitaciones o inhabilitaciones. De las cinco personas con mayor posibilidad de resultar electas en unas primarias hoy, solo dos, Manuel Rosales y María Corina Machado, están habilitadas. Pero, aun así, existe la posibilidad de que, al resultar favorecido con el apoyo de la población, el ganador de las primarias sea inhabilitado. Capriles, López y Guaidó están inhabilitados. En torno a qué pasaría si un inhabilitado resulta electo, allí se podría plantear que la movilización de la población y la presión internacional se haga en función de que se respete la voluntad expresada en la primaria, lo cual sentaría un precedente muy importante de cara a un posible conflicto sobre los resultados de la presidencial. Si la oposición no es capaz de hacer respetar la decisión de la mayoría en una primaria, difícilmente podrá hacerlo en una presidencial. 

Otras opiniones apuntan a que permitir que los inhabilitados participen en el proceso de primarias es un grave error estratégico, porque si alguno de ellos resulta ganador esto pudiera llevar a un escenario similar al de 2018, donde no hubo candidato opositor en las presidenciales porque no se logró acuerdo en torno a quién ejercería ese rol. Bajo esa óptica, el solo hecho de creer que con la asimetría de poder real a favor del régimen habría alguna posibilidad de que acepte que un candidato inhabilitado electo en primaria pueda competir en una elección presidencial, luce como un escenario poco factible, donde la oposición se estaría metiendo en una calle ciega. 

Ante esta posición surge la interrogante sobre si elegir a un candidato habilitado constituye una garantía de que el gobierno no lo inhabilite. Considerando tal asimetría de poder, que ciertamente existe, si la oposición no es capaz de dar la pelea por un líder inhabilitado, ¿el gobierno va a reconocer resultados electorales que le sean adversos? En todo caso, quienes insisten en que no se debe impedir que un inhabilitado participe en las primarias porque eso sería señal de debilidad, advierten que las causas están para pelearlas.

En esta discusión, se plantea que, en el discurso a desarrollar en función de las primarias, debe transmitirse la idea de que la gente habilite a su candidato. Este punto debe manejarse desde un principio como la habilitación ciudadana. 

En conclusión…

La indefinición sobre la fecha de las primarias no sólo aumenta el riesgo de una mayor desmovilización política, sino que se convierte en un factor que ralentiza el proceso de negociaciones.

Conocedores del tema electoral advierten que ya no es factible programar unas primarias para el primer trimestre del próximo año, por cuanto el tiempo es muy corto y se necesitan entre 6 y 8 meses para organizar este proceso. Esto ya colocaría, al día de hoy, la fecha probable de una primaria entre abril y junio de 2023. 

Mientras no haya candidato, no habrá vocero, comando de campaña, ni estrategia. Mientras esto no se defina se mantendría el estado de parálisis del movimiento opositor, como ha sido el caso durante los ocho meses ya transcurridos de este año, con el consecuente alejamiento entre la gente y el liderazgo político,con una desmovilización aún mayor. En ese sentido, parece imperativo que se vuelva a generar debate político y movilización más temprano que tarde.

Las primarias son necesarias más allá de lo electoral. Ponerlas muy lejos en el tiempo no ayuda a la oposición. El trabajo político que supone la preparación de una primaria es indispensable, necesario y podría ser parte del trabajo de la reorganización del sector democrático y sus bases sociales. 

Se espera a partir de la semana próxima avances en el nombramiento de la Comisión Rectora de las primarias, decisión indispensable para avanzar en la fecha de la elección y comenzar a generar acciones de campaña que movilicen a un país que espera la definición del liderazgo opositor a través de estos comicios.

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