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Las apuestas estratégicas de los actores confrontados en Ucrania

José G Castrillo M

Se cumplieron 9 meses de inicio de la “operación militar especial” de Rusia en Ucrania, guerra que está en pleno desarrollo y evolucionando en el campo de batalla político, mediático y militar.  Contra todo pronóstico, Ucrania, con el apoyo de Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN, ha resistido y puesto a Rusia en una posición de defensiva en las zonas donde reconcentró sus operaciones militares, como la región del Donbás (este) y el sur de ese país, luego de fracasar en tomar militarmente el centro del poder: Kiev.

Ucrania y sus fuerzas armadas, a partir del mes de septiembre, luego de defender exitosamente su capital y otras provincias centrales, inicia una contraofensiva en el este y el sur del país, recuperando franjas de territorios que estaban en manos de las fuerzas rusas.  Al sur, tomaron parte de la provincia de Jerson y su capital del mismo nombre, empujando a los rusos al margen oriental del río Dniéper.

Rusia, se ha retirado de varias de sus posiciones en el Donbás y el sur de Ucrania, y está fortificando sus líneas de defensa en esas regiones, así como en la península de Crimea.

Con la llegada del invierno es posible que las operaciones terrestres se centren en fuego de artillería para machacar las líneas defensivas, logísticas y la retaguardia del adversario, sin que se den grandes movimientos de tropas para obtener ganancias territoriales.

Dada la situación militar actual, las apuestas de los actores confrontados son las siguientes.

Apuesta de Ucrania: que podrá derrotar militarmente a Rusia y recuperar todo su territorio, incluyendo la península de Crimea, anexionada en 2014. Las fuerzas ucranianas han demostrado disposición, capacidad y voluntad de lucha al defender su país. Con el apoyo militar –en armas, municiones, inteligencia electrónica y satelital –ha obtenido importantes victorias en el terreno sobre la fuerza invasora. Pero Rusia sigue ocupando el 20% del territorio ucraniano y cuenta con muchos recursos en equipos militares, movilizando, además, 300 mil hombres para enviarlos a los teatros de operaciones en Ucrania.

En relación a sus aliados, podemos distinguir dos posturas frente a la guerra: aquellos que sostienen que Ucrania debe seguir luchando hasta vencer militarmente a Rusia. Entre estos destacan Polonia y los países bálticos (Estonia, Lituania y Letonia), países que sufrieron la férula dictadura de la URSS. Estos países creen que si Rusia logra ganar la guerra, ellos serían los próximos en sentir la presión rusa para que se sometan a sus intereses geopolíticos.

Otros aliados sostienen que hay que apoyar el esfuerzo de guerra de Ucrania y hacerle costoso y gravoso la guerra a Rusia, y lograr en algún momento que los actores confrontados busquen una salida política al conflicto. Entre ellos destacan Francia y Alemania.

 Por su parte, Estados Unidos, el aliado estratégico, con un sentido calculado y realista, ha dosificado la entrega de equipo militar (obuses de 155 milímetros, lanza misiles múltiples HIMARS, misiles anti-radiación, drones kamikazes, sistemas de misiles antiaéreos de corto y mediano alcance) a Ucrania, con el objetivo de evitar una derrota catastrófica de Rusia en la guerra, situación que podría generar una situación más grave, como el uso de armas nucleares tácticas, si Rusia siente que puede ser humillada en el campo de batalla. La administración Biden ha entregado alrededor de 20 mil millones de dólares en asistencia militar a los ucranianos, ayuda que ha sido fundamental para que Ucrania sostenga su esfuerzo de guerra.

Apuesta de Rusia: que los aliados de Ucrania, se cansen de apoyar el esfuerzo de guerra ucraniano por los costos políticos, sociales y económicos para sus sociedades. Además de destruir la infraestructura critica de electricidad, agua y calefacción para desmoralizar a los ucranianos y su gobierno, procurando así una forma de presión para buscar una salida negociada a la guerra, por parte de Ucrania, obteniendo como ganancia territorial el Donbás y parte del sur de esa nación.

Los aliados del Kremlin, entre los cuales destacan China, han mantenido una ambigüedad estratégica frente a la guerra, apoyando en términos diplomáticos y políticos, pero sin ofrecer apoyo militar explícito a Rusia. Bielorrusia, es el aliado que está alineado a sus intereses geopolíticos y ha prestado su territorio a las fuerzas rusas en su operación de invasión a Ucrania. Irán, siguiendo la máxima el enemigo de mi amigo, es mi enemigo, ha prestado apoyo militar suministrándoles drones kamikazes.

El general invierno, seguramente ralentizará las operaciones militares de los bandos enfrentados, y paralelamente a dicha situación, seguirán los esfuerzos y contactos políticos para buscan una salida diplomática a esta guerra. En tal sentido, los jefes de inteligencia de Estados Unidos y de Rusia, se reunieron recientemente en Turquía, lo que indica que una salida no militar al conflicto está en la mesa. Una guerra prolongada tendrá efectos negativos para los actores confrontados directamente y sus aliados.

Las apuestas son altas de cada actor confrontado, lo que implica que a corto plazo la guerra continuará. La OTAN ha sostenido que “apoyará a Ucrania el tiempo que dure la guerra” y los rusos que seguirán luchando hasta lograr sus “objetivos trazados.”

(*) Politólogo/Magister en Planificación del Desarrollo Global.

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