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¿Qué será de los trabajadores inmigrantes en Catar después del Mundial 2022?

Maykel Navas

Pasadas la euforia de la victoria argentina (y latinoamericana) en el Mundial de Catar 2023 y, sobre todo, vistos los magníficos y gigantescos escenarios donde se realizó la competencia, se justifica la revisión de la situación social y laboral de los obreros inmigrantes en el reino de Catar.

Sin embargo, antes de entrar en materia, es conveniente conocer algunos aspectos importantes de ese país.

Durante buena parte de su historia el puerto de Doha (hoy capital nacional) fue una parada para los comerciantes de todo tipo de mercancías: perlas, telas, pigmentos, esclavos y otros tipos de rubros comerciados en la región del Golfo Pérsico y el Medio Oriente. A mediados del siglo XIX el jeque de la familia Al Thani tomó el control de la península, pero, el reinado duró corto tiempo, hasta la conquista del territorio por parte del Imperio otomano. Después de la derrota de los turcos en la primera guerra mundial y el reparto realizado por Inglaterra y Francia del Medio Oriente, el país se convirtió en un protectorado de los ingleses hasta el 3 de septiembre 1971, cuando los Al Tanhi declararon la  independencia.

Catar es una pequeña península ubicada en el Golfo Pérsico, con un territorio de 11.490km2, con un clima desértico en toda su extensión. Sólo tiene frontera terrestre con el Reino de Arabia Saudita y límites marinos con Irán y Bahréin. Es el tercer país del mundo con reservas gasíferas con un aproximado de 25 MM de m3(después de Rusia e Irán). Así mismo, se ubica en el puesto 14 con las mayores reservas de petróleo con 24MM de barriles de crudo.

Como sistema de gobierno es una monarquía o emirato hereditario de la familia Al Thani. Tiene un parlamento llamado Consejo de Shura, integrado por 45 miembros, de los cuales 30 se eligen por elecciones generales y 15 son designados por el emir. El poder judicial es independiente y el poder municipal de elección popular. Todo lo anterior está contemplado y regido por la constitución nacional vigente desde 2004, la cual establece que Catar es un país musulmán y toda su conformación social y  legal deviene de la inspiración de la ley islámica[1].

En vista de la gran dependencia del sector de los hidrocarburos, la monarquía catarí decidió, en la década del ochenta del siglo pasado, al igual que varios de sus vecinos, diversificar su economía buscando otros rubros de desarrollo económico. Esta búsqueda, la ha llevado a incursionar con éxito en el transporte (Qatar Airways y Qatar Airways Cargo), e inversiones en sectores como: bienes raíces, deportivo (PSG equipo de fútbol) y automotriz (Wolkswagen y Porsche), realizadas especialmente en Europa por Qatar Investment Authority; en comunicaciones (cadena de noticias Al Jazeera); prestigiosas tiendas por departamentos (la tienda londinense Harrods y de la cadena de tiendas francesa Printemps); captación de turismo internacional y una gran inversión inmobiliaria nacional que ha transformado el paisaje urbano de su capital.

De todo ese conjunto de inversiones, es el sector de la construcción el que ha provocado una inmigración masiva de obreros y trabajadores, principalmente, del Asia hacia tierras cataríes. Los trabajadores extranjeros ocupan otros sectores: el servicio doméstico, el comercio minoristas, mantenimiento, etc. Ahora bien, esa corriente migratoria hacia el Golfo Pérsico, producto de la escasez de mano de obra calificada y no calificada, y las normas que rigen su situación legal y laboral no es exclusiva de Catar, sino, que ha sido común en los países de la región. Estos se han agrupado desde 1981 en un organismo regional llamado Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCG) integrado por Arabia Saudita, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Omán y Kuwait, en el cual se han acordado políticas comunes en lo económico, político, defensa regional, políticas migratoria y laborales.

Debido a la escasa población de la mayoría de los países del CCG, la masiva corriente migratoria ha producido importantes desequilibrios demográficos. Un rápido vistazo de aquellos estados, más comprometidos, donde se han producido variaciones significativas, nos dará una dimensión de la situación: hasta 2019 (últimos censos realizados antes de la pandemia de covid 19) la población extranjera residente de los Emiratos Árabes Unidos era de un 88%, de Kuwait 72% y la de Catar de 79% del total de la población[2].

Cuando nos enfocamos en Catar podemos comprobar lo riesgoso que resulta para un país tener una población mayoritariamente de migrantes dentro de su territorio. La población del emirato es de 2.950.524: 720.836 (24.43%) son ciudadanos con nacionalidad catarí. Los inmigrantes se ubican en 2.229.688 (75.57%)[3], esto convierte a ese emirato en el segundo país con más alto porcentaje de inmigrante en el mundo. La población urbana es de 95%[4]. Esto último, significa que apenas el 5% restante de población es rural, por las características geográficas del país, este porcentaje se dedicada al pastoreo con muy escasa agricultura.

 Al separar la población inmigrante por género la desproporción resulta más grave. De los 2.229.688 la población masculina es de 1.845.678, siendo el 82,77% del total. Por otra parte, la población femenina es apenas de 384.010, alrededor del 17.23%. Como se mencionó antes, la mayoría de los trabajadores provienen de Asia: de India, el 31,31%; Bangladés, el 11,80%; Nepal, el 11,41%; Pakistán, el 11%; Egipto el 8,38%; Filipinas, el 7,57%; Sri Lanka, el 7%. El 11,53% corresponde a otras nacionalidades (Indonesia, Yemen, Jordania, Siria, Sudán, Libia, Gran Bretaña, Francia, USA). Una protección nacional ante la desproporción de inmigrantes ha sido, la temporalidad del trabajo, de permanencia en el país y la casi imposibilidad de obtener la nacionalidad (se requieren 25 años de residencia ininterrumpida y hablar a la perfección el idioma árabe[5])

A partir de la designación de Catar, en 2010, como sede la copa mundial de fútbol 2022, la industria de la construcción (estadios, hoteles, sistema de metro, edificios residenciales) se incrementó y fue necesario absorber más obreros y trabajadores. Estas grandes masas de trabajadores viven y trabajan bajo políticas laborales oficiales y privadas, las cuales, han sido gravemente cuestionadas por organismos internacionales de defensa  de los derechos humanos: AI, HWR, ONU y la Organización Internacional del Trabajo OIT. A pesar de que se han implementado algunos cambios, el sistema de trabajo excesivo y explotación siguen afectando a la mayoría de los obreros menos calificados. En el informe de población migrante de la ONU se señala que jornadas de trabajo se hicieron con horarios extenuantes en un  país con altas temperaturas en la mayor parte del año, los salarios están por debajo del mínimo legal y sufren de indefensión legal y sanitaria[6]

El emirato ha recibido críticas constantes desde los organismos laborales y medios de comunicación especialmente europeos. El diario londinense The Guardian publicó un reportaje donde señalaba la muerte de 6.500 obreros entre 2010-2022[7]. Esas muertes de obreros se deben a las características climáticas (hasta 50° en temporadas) del país y las malas condiciones de trabajo y seguridad en la industria de la construcción. Aunque Catar ha terminado admitiendo entre 400 y 500 fallecidos en ese periodo, no acepta que exista, en general, malas condiciones laborales.

Uno de los instrumentos más perniciosos del sistema de contratación es La Kafala. Debemos aclarar, aunque no le quita en nada lo nefasto, no es exclusivo de Catar, lo aplican todos los países del CCG y otros países árabes. Es la forma como tradicionalmente se han llevado las relaciones de trabajo en buena parte del entorno musulmán.

 En realidad La Kafala es un sistema de patrocinio, donde un empleador consigue llevar a Catar una buena cantidad de trabajadores extranjeros, la mayoría no calificados. Se han constituido empresas que reclutan ciudadanos del Asia Meridional (India, Bangladesh, Nepal, Filipinas, etc.), y los trasladan a Catar. Esta forma de contratación es aceptada y respaldada por el Estado. Este empleador garantiza la entrada al país, habitación, comida, sueldo y seguridad. En pocas palabras, se convierte en el respaldo jurídico y social del trabajador.

Hasta aquí, todo parece muy loable, sin embargo, en la mayoría de los casos la relación no es tan armoniosa y los trabajadores se ven sujetos a una gran cantidad de abusos patronales: retención de pasaporte, el cual es cambiado a cuenta de dinero o trabajo. De igual manera, la deuda contraída con el patrocinador suele ser aumentada de tal manera, que en muchos casos se torna impagable, atando a la persona por largo tiempo al servicio del patrón. El trabajador no puede cambiar de empleo sin una carta de su patrocinador, para lograr ese documento debe pagar más de la cuota acordada antes de ingresar al país. Una característica grave se refiere a la imposibilidad del trabajador de regresar a su país de origen cuando lo desee si el patrocinador no lo autoriza y si no paga toda su deuda (hasta 4.300$)[8]. Es un sistema que Amnistía Internacional ha calificado como “esclavitud moderna”[9].  El otro sector más desprotegido es el de las trabajadoras domésticas, las cuales son explotadas con excesos de horarios, bajos salarios y un trato humano humillante, en algunos casos agresiones físicas.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su informe sobre la situación de los trabajadores 2021 en el emirato, indica que en 2020 hubo 50 fallecidos y 506 heridos en accidentes labores, con 5 muertos por choque climático durante el mes de julio. Cabe destacar, que estos son datos aportados por las autoridades laborales de Catar[10]

El informe más contundente es el de Amnistía internacional (AI), que señala las múltiples anormalidades. Condiciones de hacinamiento e insalubridad en las viviendas, salarios más bajos de los acordado en el país de origen,  de 300$ se le paga 190$, retraso en la paga de salarios, retenidos por meses, en especial a las trabajadoras domésticas, amenazas de los supervisores en caso de reclamo, entre otros.[11] A todo este se le suma la indefensión legal de los trabajadores migrantes, la gran mayoría no habla árabe por lo cual les resulta casi imposible realizar denuncias. En muchas oportunidades, la autoridades se hacen de la vista gorda y apoyan a los patronos y a las agencia reclutadoras.

Ante esta avalancha de denuncias y siendo presa de un escrutinio mundial, el Estado catarí acometió una reforma laboral y promulgó una ley del trabajo, en 2016, en la cual tuvo asesoramiento y supervisión de la Organización Internacional del Trabajo OIT, ahí se reconoce el servicio doméstico como un trabajo, actividad que no es vista así en el resto de los países de CCG. Sin embargo, las ONG defensoras de los derechos humanos sostuvieron que fueron superficiales y las violaciones continúan en contra de los trabajadores migrantes. En ese sentido, Catar movió sus influencias crematísticas y orquestó una importante y costosa campaña de defensa sobre su país y la situación de los trabajadores.

Esa ofensiva mediática y de influyentes políticos mundiales acaba de terminar con el escándalo de la vicepresidente del parlamento europeo,  Eva Kaili, cuyo mandato como eurodiputada fue revocado y quien fue expulsada de su partido en Grecia y detenida el 9 de diciembre en Bruselas, por cargos de corrupción al comprobarse que recibió fondos del Emirato de Catar para promover, apoyar políticas favorables y evitar sanciones de la Eurocámara por la situación de los trabajadores. Al momento le fueron decomisados 600 mil euros provenientes del país árabe.

Dos días después de inaugurado el mundial de fútbol, el NYT señaló: “Se desconoce cuántos murieron durante la década pasada o incluso antes, y es probable que nunca lo sepamos. Muchos miles más han regresado a casa enfermos, heridos o sin el dinero que les prometieron. Este evento fue completamente construido con el gran esfuerzo de los trabajadores migrantes, en un total desequilibrio de poder”[12]


[1] Biblioteca Nacional de Chile, Constitución de Catar, https://www.bcn.cl/procesoconstituyente/comparadordeconstituciones/materia/war/constitucion/qat Último acceso 05/9/2022.

[2] OIM, ONU Migración, Informe sobre las migraciones en el mundo 2020. https://publications.iom.int/system/files/pdf/wmr_2020_es.pdf. Último acceso 12/8/2022   

[3]  Datosmacro https://datosmacro.expansion.com/demografia/migracion/inmigracion/catar Último acceso 05/6/2022.

[4]  Fondo de Población de las Naciones Unidas, https://www.unfpa.org/es/data/world-population/QA  Último acceso 05/9/2022.

[5] Constitución de Catar, ob. Cit.Último acceso 017/3/2022.

[6] OIM, ONU ob.cit pag. 80.

[7] The Guardian, Revealed: 6,500 migrant workers have died in Qatar since World Cup awarded

https://www.theguardian.com/global-development/2021/feb/23/revealed-migrant-worker-deaths-qatar-fifa-world-cup-2022 Último acceso 23/8/2022.

[8] France 24, https://www.france24.com/es/deportes/20221112-qatar-mundial-abuso-trabajadores-migrantes último acceso 27/8/2022.

[9] Amnistía Internacional, https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/los-muertos-mundial-de-qatar-2022/

[10] Catar-OIT-Situaciónde los trabajadores 2021-One is too many.pdf pp. 12-15.

[11] Amnistía Internacional, https://www.amnesty.org/es/latest/campaigns/2016/03/qatar-world-cup-of-shame/ último acceso 02/6/2022.

[12] New York Times https://www.nytimes.com/es/2022/11/21/espanol/mundial-catar-2022.html  último acceso 24/11/2022.

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