
Tomada de CNN en Español
Sadio Garavini di Turno 24.06.26
Todo empezó el 22 de abril pasado cuando apareció la noticia de que Dinorah Figuera, presidente de la Asamblea Nacional del 2015, se reunió en Washington con Michael Kosack, el alto funcionario a cargo de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, quien realmente sigue, a fondo y día a día, el tema de Venezuela en el Departamento de Estado. No hay que olvidar que Rubio, como secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional, tiene muchos otros temas que atender.
El embajador Kosack, al final de la reunión, publicó un comunicado: “La reunión con Dinorah Figuera, Presidenta (sic) de la Asamblea Nacional de Venezuela del 2015, fue para discutir vías hacia una transición democrática, estable, ordenada y consolidada. Estados Unidos apoya inequívocamente los esfuerzos para construir una agenda productiva centrada en soluciones y diálogo. Los días de la retórica combativa han terminado, es hora de tender puentes sobre las diferencias e iniciar un nuevo capítulo para todos los venezolanos.” Eso es lo que se inició, con el retorno de Dinorah Figuera a Venezuela, después de ocho años de exilio.
Para los EEUU, la transición implica “diálogo” y “tender puentes”. Así han sido todas las transiciones exitosas, que no sean producto de un golpe de Estado o una ocupación militar. Mandela negoció la transición con De Klerk, Alwyn con Pinochet, Violeta Chamorro con Ortega, Jaruzelsky con Walesa y Suárez con Felipe González y Santiago Carrillo. El caso Venezuela tiene la particularidad de que el proceso está tutelado por un actor poderoso que claramente ha definido que el proceso debe terminar con unas elecciones libres y transparentes. Recordemos también que el tema de Venezuela es uno de los muy escasos temas de política exterior de EEUU que tiene apoyo bipartidista.
Figuera ha expresado públicamente que el liderazgo de la oposición democrática pertenece a María Corina Machado y que su función será la de gerenciar el proceso de negociación para lograr un árbitro electoral (CNE) creíble, un Tribunal Supremo respetable, la libertad de todos los presos políticos, el retorno de los exiliados políticos, la restauración de la libertad de expresión y finalmente un proceso electoral transparente, donde todos los candidatos puedan postularse libremente.
A muchos nos gustaría que se fijara de una vez un calendario electoral, pero hay que tomar en cuenta que dentro del chavismo es evidente que hay un fuerte enfrentamiento entre el interinato y el sector opuesto a cualquier apertura democrática. Este sector está siendo progresivamente debilitado. Nótese el cambio total de los mandos en la FANB y los relevos en los ministerios y varias instituciones del Estado. Además, la misma María Corina ha dicho que preparar unas elecciones libres requiere alrededor de diez meses. Es evidente también que los EEUU desea que se evite crear las condiciones para la violencia y que el proceso de transición sea en paz. Para eso hay que entender que el sector chavista dispuesto, para subsistir políticamente, a aceptar las reglas del juego político democrático, requiere de garantías institucionalizadas de sobrevivencia personal y política. Lo que implicaría, por ejemplo, un Tribunal Supremo y un fiscal general independientes, decentes y académicamente respetables.
Finalmente, la tercera fase de Rubio ha comenzado. Dinorah Figuera y el equipo, que la acompañará, todos miembros de la Plataforma Unitaria de la oposición democrática, que apoya el liderazgo de María Corina Machado, se merecen un generoso voto de confianza.
@sadiocaracas
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