
Tomada de EFE
El Mando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses (CENTCOM) informó el lanzamiento de «una nueva ola de ataques contra Irán por orden del comandante en jefe» y cinco horas más tarde se anunció la finalización de la ofensiva, donde se vieron afectados «centros de mando militar iraníes, capacidades marítimas, plataformas de lanzamiento de misiles y drones, y sistemas de defensa aérea».
Estados Unidos defendió estas operaciones que fueron puestas en marcha con el objetivo de «degradar la capacidad de Irán empleada para seguir atacando buques mercantes que transitan en el estrecho de Ormuz», al tiempo que aseguró que el tráfico comercial «continúa por este vital corredor marítimo internacional» y que «desde principios de mayo, el CENTCOM ha facilitado el tránsito de aproximadamente 900 buques mercantes y 450 millones de barriles de petróleo crudo».
«Las fuerzas estadounidenses se mantienen en posición y preparadas para exigir responsabilidades a Irán por la agresión injustificada contra los marineros civiles que buscan transitar libremente por el estrecho», indicó el Mando Central, luego de que la Guardia Revolucionaria iraní insistiera, a través de un comunicado sobre incendios y explosiones en dos petroleros, en que el estrecho permanece cerrado y pidiera que no se confíe en la información del CENTCOM.









