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La Unión Europea adoptó este jueves el Reglamento de Retornos, contando únicamente con el voto desfavorable de España y la abstención de Bélgica. Esta instrumento introduce directrices para endurecer la gestión migratoria, acelerar los procesos de expulsión y establecer centros de retención para migrantes en terceros Estados.
La normativa obtuvo la aprobación definitiva de la Unión Europea durante una reunión del Consejo de Ministros de Interior.
El ministro irlandés, Jim O’Callaghan, cuyo país ejerce la presidencia semestral del Consejo de la UE, afirmó que este reglamento complementa el pacto migratorio y de asilo al acelerar las expulsiones de quienes no tienen derecho a permanecer en el bloque. Asimismo, señaló que la medida «contribuirá a la implementación efectiva, respetando al mismo tiempo los derechos fundamentales».
Uno de los pilares de esta nueva legislación es la creación de centros de retorno en terceros países. Los Estados miembros podrán trasladar a estos recientos a quienes no tengan derecho a residir en la UE y cuenten con una orden de expulsión.









