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Editorial N°58: ¿Participación o tutela?

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¿Participación o tutela?

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Daniel Fermín Álvarez / 26 de marzo de 2015

El debate tutela versus participación no es nuevo en Venezuela.  Todo lo contrario, desde la fundación de la República ha subsistido el mito de que somos una sociedad cuya supuesta debilidad cultural e institucional nos impide el desarrollo pleno de la ciudadanía.  Se impone, en cambio, una tutela sobre esa sociedad que no ha alcanzado la mayoría de edad ni, por tanto, el goce real de sus derechos.

La naturaleza de esa tutela ha sido, en Venezuela, tradicionalmente militar.  La génesis de la República vio a un país que “no estaba listo” para gobernarse.  El siglo XIX, con su sino de guerra constante y ruina, perpetuó ese marco.  Con el arribo de la hegemonía andina, también militar, sigue intacta la idea, al punto de que llegada la encrucijada para el gobierno de Medina, lejos de tomar el camino de la democratización, vuelve al artilugio seguro del “no estamos listos”, del “ahora no, más adelante”, que desencadenaría los hechos de la revolución de octubre.

La participación llegó con la democracia.  El ciudadano dejó de ser espectador para convertirse en protagonista de las decisiones públicas.  El voto transformó a la sociedad, permitiendo a todos, desde el campesino hasta el intelectual, expresarse y tomar las riendas de lo colectivo.  Sabemos lo que sucedió después.  Volvió el militarismo, esta vez con ropaje desarrollista, planteando nuevamente la imperativa necesidad de la tutela y esgrimiendo que la democracia era no sólo inconveniente sino que constituía un obstáculo para el progreso nacional.  Ya habría tiempo para eso, más adelante.

La caída de la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez vio renacer la participación democrática y dio lugar al período de mayor libertad, desarrollo y progreso de la historia de Venezuela.  El debate tutela-participación, sin embargo, no estaba del todo superado. Ya desde los albores del medinismo se vislumbraban dos caminos diametralmente distintos: uno, el de la tutela, militar y de las élites; el otro, el de la participación protagónica del pueblo todo.  Este último se impuso de la mano del voto y dio forma al proyecto policlasista, civilista y venezolanista que impulsaron el presidente Rómulo Betancourt y toda una generación de mujeres y hombres convencidos de la democracia.  A pesar de que el camino de la superación del mito tutelar tendría aún décadas de retos por delante, con el voto y la participación popular había llegado la hora de los ciudadanos.

En esta edición presentamos el Reporte Especial N° 07 del Proyecto de Integridad Electoral Venezuela, dedicado a los procesos de selección de candidatos a diputados a la Asamblea Nacional de los dos principales bloques políticos:  el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela y la opositora Mesa de la Unidad Democrática.  El documento detalla el Instructivo para la Postulación de Aspirantes a Participar en las Elecciones Primarias del PSUV, así como el Reglamento de Selección en Elecciones Primarias de Candidatos y Candidatas a las Elecciones Parlamentarias Nacionales de la Mesa de la Unidad Democrática.  El análisis describe los distintos mecanismos mediante los cuales las dos alianzas definirán los nombres de sus candidatos que, más allá de elecciones primarias, dejan amplio espacio para designaciones ejecutivas y acuerdos políticos por encima de las consultas de base.  Seguidamente, el Reporte estudia el selectorado y las candidaturas, para culminar con un comentario sobre las elecciones en la agenda pública.

En la columna Enfoque Político, Juan Manuel Trak nos trae un agudo análisis en su artículo “¿Y dónde están las elecciones?.   El profesor Trak parte del hecho de que el Consejo Nacional Electoral aún no ha anunciado la fecha de las elecciones parlamentarias previstas para este año y advierte sobre la incertidumbre que este hecho genera.  Un análisis de la coyuntura actual lo lleva a aseverar que convocar a elecciones amenaza la estabilidad de la revolución, a la vez que alerta sobre posibles intentos de desmontar la institucionalidad republicana a través de la incorporación de las llamadas comunas al seno de la Asamblea Nacional.  Trak concluye instando al CNE a asumir su responsabilidad, convocando las elecciones y anunciando el cronograma y las circunscripciones electorales.

Héctor Briceño ofrece un extraordinario artículo titulado “El dilema del chavismo”, en su columna Posmonición Política.  Briceño identifica a Hugo Chávez y al sostenido boom petrolero como los dos pilares fundamentales de la revolución.  Chávez y la bonanza aparecerían juntos pero, también, terminarían desapareciendo juntos.  El artículo analiza la dinámica entre revolución e instituciones, proponiendo que la naturaleza misma de la revolución es contraria a la institucionalidad, en pro de lo que define como “la destrucción perpetua”.  Briceño se refiere a las Misiones como el perfecto ejemplo de una institucionalidad revolucionaria que no es tal, y se basa en datos duros para afirmar que el Estado Comunal no ha calado en la población.  El artículo se pasea por la popularidad del presidente de la República y finaliza con un postulado tajante: “El gran dilema del chavismo hoy es que apostar a la institucionalidad significa traicionar a la revolución y a su progenitor, pero no hacerlo significa dilapidar el capital político que les queda”.

Carlos Romero trae, en su columna Debate Ciudadano, el artículo “El derecho al agua y la responsabilidad del Estado, en el que analiza el rol del Estado en la garantía de este derecho ciudadano y en la prestación de un servicio de calidad en los términos de la transparencia y la buena gestión.  A propósito del Día Internacional del Agua, Romero comenta la creación del Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo y el Agua, que viene a suplantar el recientemente eliminado Ministerio del Ambiente.  Plantea que los ciudadanos no pueden consultar la calidad del agua que consumen y que esta información debería estar completamente disponible para la ciudadanía y las autoridades locales.  Tras presentar en detalle elementos técnicos y legales, finaliza Romero destacando la responsabilidad del Estado en la garantía de estos derechos y la necesidad de que responda a los reclamos de la ciudadanía.

En Otras Opiniones, el concejal del municipio Libertador, Jesús Armas, presenta su artículo “De Medellín a Caracas”.  El concejal Armas expone las alarmantes cifras de la violencia vivida en la ciudad colombiana durante la última década del siglo pasado, para luego describir el impresionante proceso de transformación de la que fue la ciudad más violenta del mundo en una que concentra las mayores capacidades innovadoras de la región y que hoy es reconocida como una de las mejores ciudades para vivir en Latinoamérica, bajo la premisa de “lo más bello a los más humildes”.  Armas compara la situación de Medellín con el estado actual de Caracas, destacando los graves índices de violencia que vive la capital venezolana y hace un llamado a la generación de oportunidades, en especial para los más jóvenes, que permitan pasar de la violencia a la prosperidad, con obras públicas de calidad para los más necesitados, con un enfoque amplio que vaya más allá “de unos pocos” e incluya a todos aquellos que quieran progresar.

En la sección Recomendados presentamos la aplicación móvil Dilo Aquí, de Transparencia Venezuela.  Esta App permite a la ciudadanía denunciar casos de corrupción y abusos electorales, en una interfaz amigable y sencilla.  Dilo Aquí ya puede descargarse en el App Store y en Google Play para los sistemas iOS y Android, respectivamente.

Cuando hablamos de selección de candidatos, de fecha de elecciones, de institucionalización, de derechos ciudadanos, de transformación incluyente y de herramientas para la contraloría ciudadana, hablamos de participación.  El alcance de esa participación sigue moldeado por el viejo mito de la tutela.  Por un lado, el mito de la tutela militar, fuertemente arraigado desde el siglo antepasado.  Por otro lado, el mito de las élites tutelares, “guías” autonombradas de un pueblo que “no está listo” ahora para tomar las grandes decisiones que le convienen y le competen.

La selección de candidatos de ambos bloques políticos muestra el rostro omnipresente de la tutela.  En el bando oficialista, lo hace mediante el derecho de la cúpula del partido a “reservarse” por motivos estratégicos, políticos y otros, la selección última de candidatos.  En el campo opositor, se evidencia en la decisión de llevar a primarias poco más de treinta de los ochenta y siete circuitos electorales, abogando en cambio por un reparto  de candidaturas entre directivos de los principales partidos, que han llamado “consenso”.  “Lo que importa no es el método”, “cuando volvamos a tener democracia nos ocupamos de esas cosas”.  El pueblo no está listo para decidir, debe haber siempre alguien, más iluminado, más ilustrado, que decida por esta sociedad de criterio débil y enclenque.  Mitos.

La participación abrió las puertas de la democracia, el progreso y el cambio social en la Venezuela del siglo XX.   No hay manera de lograr los cambios que exige la patria en este siglo XXI sin la participación directa de los ciudadanos.  Los viejos mitos de la tutela, militar, de élites o de “vanguardias”, deben ser superados de una vez y para siempre.  La construcción del país posible se hará con una ciudadanía que sea protagonista de sus causas, de sus reclamos y de sus banderas, o no se hará.  La participación amplia de todos los sectores de la vida social siempre será mejor que el cónclave cerrado y redundará, siempre, en una mayor y mejor democracia.  En lugar de subestimar al pueblo, el liderazgo debe apostar por él y colocarlo en el centro de la toma de decisiones que le competen y le afectan, dejando atrás ya las prácticas que pretenden reducir a unos cuantos, o a un mesías, la conducción de la cosa pública.

Desde PolítiKa UCAB queremos desearles a todos nuestros lectores una Semana Santa feliz y segura.  Que la reflexión y el recogimiento propio de esos días nos den la sabiduría para asumir los retos que tenemos por delante.  Nos volveremos a ver el jueves 9 de abril en la edición N° 59.

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