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Editorial Nº 104: Sin brújula y a la deriva

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Sin brújula y a la deriva

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                                                                     Daniel Fermín Álvarez – 11 de marzo de 2016

La crisis se comió al gobierno. Luce improvisado, fuera de forma, incapaz de enfrentarse a la ráfaga de padecimientos que cada día aumenta en la población. “¡Yo no fui!”, grita en medio de la avalancha, la misma que es producto de un cúmulo de equivocaciones, de tanta soberbia y prepotencia desde el poder. Se creyeron invencibles, las mayores reservas del mundo eran la capa. Hoy nadamos en petróleo que nadie quiere, que se va haciendo obsoleto. “¡La guerra económica!”, aturde un alarido que nadie cree y que, más aun, indigna. La gente saca cuentas.

Venezuela va a la deriva ante un gobierno que no responde. “Inventamos o erramos” nunca se pensó en estos términos, que parecen ajustarse más a un “inventamos y erramos”. La violencia crece y crece. En escasos tres meses, más de 30 funcionarios policiales y militares han sido asesinados. Junto a ellos, el hampa nos arrebata joyas de la cultura, como Larry Salinas, director de la Coral Integrada Infantil de Guayana. Bomberos, estudiantes, profesores, comerciantes. El gobierno nada hace. Son más de 23 planes de seguridad fracasados. Más de 11 ministros. Nada. Lucimos nuestro rostro más abominable en los linchamientos que crecen proporcionalmente a la crecida de la impunidad. Horrorizados, los venezolanos presenciamos cómo en Catia quemaban vivo a un hampón. ¿Dónde estaba el gobierno? En todo esto, ¡¿Dónde estaba?!

Desaparecen mineros y el gobierno lo niega. De nada sirve, luego debe recular, la gente se hace sentir en la calle y es imposible sostener la versión oficial. Ahora van por otro capítulo, uno acostumbrado, por demás: el del “enfrentamiento entre bandas”. Como si eso no contara, como si no fuese su responsabilidad. Hablan, además, de paramilitares, sin dar cuenta de por qué ni cómo, tras la mayor inversión militar de la historia, grupos irregulares se estarían paseando por el territorio venezolano en las narices de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, la misma que jura repeler la planta insolente del extranjero.

Se hacen de la vista gorda con la corrupción. No les cabe en la cabeza que la justicia sea autónoma, mucho menos que sea ciega. Ven como gallina que mira sal el proceso que se ha abierto en Brasil por la grotesca corrupción en la que están implicados la cabeza de Odebrecht (favorita del oficialismo criollo) y el ex presidente Lula, y seguro les costará comprender cómo es que se permite por allá eso. Aquí prefieren el manto oscuro de la impunidad. Cualquier denuncia es penalizada y castigada por los verdugos, como sucede en el caso de David Natera y el Correo del Caroní.

En la economía dan un paso hacia delante y dos para atrás. Más improvisación. Devalúan, crean un nuevo banco, a cuya cabeza, fuertes a locha, colocarán a un (otro) militar. Lanzan paños calientes y medias tintas, cuando el momento para el uno y la otra, hace rato, se agotó.

No hay alimentos. Cada vez hay más saqueos, como reporta el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social. Suben los precios de algunos rubros, sin reparar en que los controles no han servido sino para alimentar el bachaqueo y perjudicar al pueblo más vulnerable. Anuncian, grandilocuentemente, que las comunas cuidarán la distribución de alimentos. ¡Vaya garantía! Mientras tanto, el Programa de Alimentación Escolar, la razón por la cual miles de hogares envían a sus hijos a la escuela, se derrumba y, en 2015, dejó de atender a más de 400 mil estudiantes.

Así podemos seguir: el narcotráfico, los servicios, los derechos humanos… Al gobierno lo agarró fuera de base el fracaso estrepitoso de su modelo, a pesar de las advertencias. Advirtieron los políticos, pero también los académicos, los trabajadores, los gremialistas, los comerciantes, las amas de casa. Se hicieron los sordos. Hoy el país se cae a pedazos y al gobierno lo agarra por sorpresa y sin brújula…

Abrimos esta Edición con la Carta del Director. Benigno Alarcón escribe “La tormenta perfecta”, un llamado oportuno a las acciones que, en las circunstancias actuales, se tornan necesarias para concretar el cambio político al que aspira la mayoría de los venezolanos.

62 partidos políticos nacionales tendrán 90 días para evitar la ilegalización, nos dice Eugenio Martínez en una nueva entrega de La Baranda Electoral. Martínez analiza esta medida, ordenada por el Tribunal Supremo de Justicia, y sus implicaciones, en el marco del Proyecto Integridad Electoral Venezuela.

La columna Debate Ciudadano abre la sección Opinión y Análisis. Carlos Romero nos presenta “18 años después de las reformas urgentes”, un extraordinario artículo que plantea la vigencia de las propuestas de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado a casi 20 años de su presentación.

En Bitácora del Poder, Fernando Arreaza nos presenta un análisis impecable de la campaña por la presidencia estadounidense. En “La carrera por la Casa Blanca”, Arreaza detalla los pormenores del proceso en los campos demócrata y republicano, en un artículo que recomendamos por su pertinencia, mucho más allá de las fronteras de la potencia del norte.

En el Espacio Plural, José Bucete escribe “Todos los caminos conducen a Roma”. Bucete se pasea por los mecanismos propuestos por la Mesa de la Unidad Democrática para lograr el cambio de gobierno, y se detiene en el análisis del referéndum revocatorio y la enmienda constitucional.

A la deriva y sin brújula va todo un país. Padeciendo, sobreviviendo, anhelando un cambio. La oposición, o al menos la gran parte de la oposición representada en la Mesa de la Unidad Democrática, marca una hoja de ruta al cambio que espera la gente. El problema es que no hay brújula que apunte en tres direcciones. Un “todo vale”, en momentos en los que la gente reclama mayor certidumbre, logra todo lo contrario, sin contar que resulta poco estratégico. Ante la incapacidad de lograr acuerdos internos, optan por aplicar todos los mecanismos previstos en la Constitución. La gente queda en las mismas, sin saber, por fin, cómo es que se va a solucionar todo esto, sin respuesta al “¡Hasta cuándo!” que reclaman millones de voces, todos los días.

Los venezolanos buscamos desesperadamente un camino claro para salir del abismo, pero pareciera que de brújulas, también, hay escasez.

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