Carta del Director

Carta a Rodríguez Zapatero

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Caracas, 10 de junio de 2016

Hoy dedico esta carta al ex presidente español, venido ahora al rol de mediador de UNASUR en esto que por razones inexplicables hemos mal llamado diálogo. El caso es que lo que estamos viendo no puede estar más lejos de lo que es un diálogo; ni los mediadores a cargo son representativos de UNASUR; ni Rodríguez Zapatero, Fernández o Torrijos están ejerciendo el rol de mediadores, como trataré de explicar en las siguientes líneas.

El Diccionario de la Real Academia Española otorga a la palabra diálogo tres definiciones: “Plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos.”; “Obra literaria, en prosa o en verso, en que se finge una plática o controversia entre dos o más personajes.”; Y “Discusión o trato en busca de avenencia”.

Evidentemente el diálogo del que se trata aquí es el que se corresponde con la tercera definición, o sea la discusión o trato en busca de avenencia, lo que es igual a decir acuerdos. El diálogo, así entendido, tiene como sinónimo la palabra negociación, que por razones de conveniencia política todos han tratado de evitar, con una expresión un tanto ridícula e inexplicable “aquí no se está negociando nada” a lo cual yo respondería preguntando ¿Para qué dialogamos entonces? El caso es que, según nos dicen allegados y medios, sobre este mal llamado diálogo, hasta ahora no ha habido discusión ni trato entre las partes y todo parece indicar que no existe una zona de acuerdo posible que permita avenencia o acuerdo alguno, con lo que este diálogo pareciera no servir a un fin distinto al de postergar la resolución del conflicto político, sin tomar en cuenta los riesgos que ello implicaría.
Decimos además que los mediadores designados no son representativos de UNASUR con base en el hecho de que ninguno de los tres ex presidentes, José Luis Rodríguez Zapatero de España, Leonel Fernández de República Dominicana, ni Martín Torrijos de Panamá, son miembros de UNASUR, que está conformada por: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela. Debemos entonces preguntarnos si ninguno de los países de UNASUR cuenta con mediadores capaces de orientar un proceso de negociación en Venezuela, o si prefieren no involucrarse directamente en un proceso en el que claramente no existen las condiciones mínimas para llegar a acuerdo alguno. En este sentido, es importante recordar a los gobiernos que conforman UNASUR que no es posible esconder la responsabilidad individual tras la fachada de institucional. Cada país es responsable de sus decisiones individuales, pero también de las que colectivamente se toman a través de las instituciones con su participación activa o su consentimiento pasivo. Todos y cada uno de los países de UNASUR son responsables de las actuaciones de estos tres ex presidentes que los representan en este proceso, así como lo serán de las posiciones asumidas en la OEA o ante cualquier instancia regional o internacional en que participan.

Pero lo más preocupante, para cualquiera que se tome los principios democráticos y el conflicto venezolano en serio, es la actuación de los ex presidentes Rodríguez Zapatero, Fernández y Torrijos en este proceso, mal llamado, de mediación. No voy a pronunciarme sobre Fernández y Torrijos porque de sus actuaciones poco se conoce hasta el día de hoy, aunque ambos deben tener claro que al formar parte de este trío, todos son corresponsables de los aciertos y errores de cada uno de ellos en este proceso.

En el caso de Rodríguez Zapatero, sí me atreveré a expresar mi protesta por sus desatinos que merecerían la calificación de aplazado en negociación y mediación, que no dudaría en colocarle con la autoridad que 20 años en la enseñanza de esta cátedra me confieren. Además, mi condición de ciudadano venezolano y español, que expreso con orgullo, me da el derecho a reclamarle a usted, quien fue jefe de gobierno de la patria de mis padres, por su actuación, alejada de las buenas prácticas más elementales de lo que debe ser una mediación. Por esta razón, los países que forman parte de UNASUR, y a los que usted hoy representa, deberían limitar su participación, exclusivamente, a los buenos oficios de haber sentado a las partes, para dejar el proceso en manos de mediadores de verdad, que sepan lo que se puede y no hacer, para así no poner en peligro la paz de este país.

¿Dónde se habrá visto que un exjefe de gobierno, que pretende ser mediador, se pronuncié sobre la conveniencia de desconocer principios constitucionales, como el derecho de los venezolanos a revocar el mandato de un funcionario elegido? ¿Desde cuándo los mediadores imponen a las partes la agenda de lo que es negociable o no? ¿Cómo es que se le ocurre a un exjefe de gobierno visitar a un preso de conciencia, como lo es Leopoldo López, para utilizar su penosa condición como carta de negociación? Esperaríamos de Usted, Señor Rodríguez Zapatero, que en vez de utilizar los derechos humanos más sagrados como carta de negociación en este proceso, tuviese la delicadeza de llamar al gobierno la atención, aunque no lo haya hecho públicamente, sobre las inaceptables condiciones de reclusión de Leopoldo López, así como de otros presos políticos a quienes no visitó. Si el gobierno lo escucha, como parece ser el caso, deberíamos ver cambios en esta materia durante los próximos días.

Señor Rodríguez Zapatero, usted, acompañado de Leonel Fernández y Martin Torrijos, ha tenido el mérito de lograr sentar al gobierno y a la oposición para iniciar un proceso de negociación que más temprano que tarde será ineludible, pero con sus actuaciones usted ha descalificado esta mediación y a usted mismo como mediador. Si yo estuviese en los zapatos de uno de los países miembros de UNASUR, estaría muy preocupado con sus actuaciones, porque con ellas compromete la credibilidad de todos. Por ello me permitiré darle tres consejos que, aunque usted no me ha solicitado, es evidente que los necesita con urgencia: Primero, los mediadores facilitan los procesos de negociación, no lo entorpecen diciéndole a las partes lo que deben negociar o aceptar y lo que no. Segundo, los mediadores son útiles mientras gozan de la confianza de las partes, usted ya perdió la de una de ellas y la de la mayoría de los venezolanos, por lo que si quiere que esta mediación vaya a algún lado tendrán que incluir a otros mediadores que gocen de la confianza no solo de la oposición, sino de sus audiencias. Tercero, los intereses son negociables, los derechos y los principios no lo son.

Benigno Alarcón Deza

Director

Centro de Estudios Políticos

Universidad Católica Andrés Bello

4 replies »

  1. A este Zapatero hay que darle zapatazos a ver si entiende que no puede haber dialogo con un Gobierno que insulta y falta el respeto..con un Gobierno que no acepta oposicion.. Salgan a las calles y conversen con la gente que esta sufriendo en las colas.vaya a mirar hospitales..y cuentele al mundo entero lo que pasa en Venezuela…el dialogo no existe..

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