Espacio plural

¿Llegó la hora?

Foto: La Patilla

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Pedro González Caro –  21 de julio de 2017

“La ética necesaria en la vida está hecha también para la vida.”

Norbert Bilbeny

En contexto filosófico, la ética y la moral tienen diferentes significados. La ética está relacionada con el estudio fundamentado de los valores morales que guían el comportamiento humano en la sociedad, mientras que la moral son las costumbres, normas, tabúes y convenios establecidos por cada sociedad. Se deriva entonces que la ética es la forma “normada” de las costumbres y que por tanto violaciones éticas serán sujeto de sanciones, en cambio no así en el caso de las violaciones a la moral.

Esta es la hora en que la disciplina y el cumplimiento de las normas se hacen imperativos, no pueden lograrse objetivos, si lo que priva es la conducta irreflexiva y visceral. La conducta colectiva, definida como la búsqueda voluntaria de un grupo que se dirige a un respectivo fin, debido al surgimiento de una situación desorganizada que pone en primera instancia la conducta individual sobre las normas predominantes de la sociedad, no puede ser el propulsor de la acción social. El pensamiento estratégico es perfectamente aplicable en forma asistemática en una amplia gama de campos y posibilidades dentro del mundo de la política, la economía, en las relaciones internacionales y hasta en las relaciones cotidianas de una sociedad.

El 16 de Julio ocurrió en Venezuela un evento de protesta cuyo valor estratégico aún está por medirse. El impacto social y político del 16 de julio solo podrá valorarlo, en su justa medida, un análisis histórico en retrospectiva. Sin embargo, no podemos esperar a que eso ocurra para poder tomar las decisiones que siguen en el desarrollo de los acontecimientos. Lo que sí está muy claro es que ese día el pueblo de Venezuela dio un mandato al gobierno y también a la oposición. No quiere Asamblea Nacional Constituyente en los términos propuestos por el gobierno, pero tampoco quiere una Asamblea Nacional que no asuma el rol que le fue entregado el 15 de diciembre del año 2015.

La negociación es inminente, Liddell Hart, uno de los clásicos de la estrategia nos dice que la victoria, en el verdadero sentido de la palabra, supone que el estado de paz, y del propio pueblo, es mejor tras la guerra que antes de ella. La victoria en este sentido sólo es posible si puede conseguirse un resultado rápido, o si un gran esfuerzo puede estar económicamente proporcionado a los recursos nacionales; mas de 90 muertos en este esfuerzo es sin duda un gran esfuerzo,  pero no tendría sentido si ese esfuerzo no conduce al logro del objetivo de recuperar la democracia y restablecer la plena vigencia de la constitución. El fin debe ajustarse a los medios. Si no existen buenas perspectivas para una victoria de este tipo, el hombre de estado inteligente no debe perder la oportunidad de negociar la paz.

La paz conseguida por tablas, basada en el reconocimiento de cada bando, de la fuerza del bando contrario, es, como mínimo, preferible a la paz conseguida por el agotamiento mutuo, y a menudo ha ofrecido mejores bases para el establecimiento de una paz duradera.

Foto: El Estímulo.

En nuestro caso la paz y la estabilidad de la democracia exigen ver mucho mas allá del horizonte, aun cuando lo que se logre luego sea poco en atención a la aspiración individual y colectiva de justicia para establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica en la que el mandato del pueblo prevalezca y se respeten las diferencias, asumiendo que discrepamos a partir de las diferencias y para preservarlas, la integración y la reconciliación son indispensables. Sin embargo, la idea de integrarnos y de negociar salidas a esta crisis de inmensas proporciones solo tendrá sentido en la medida en que nos complementemos a partir de las diferencias para preservarlas y así crecer e impulsar los cambios que demanda la sociedad.

Es la hora de entender que la negociación forma parte de la salida, así como Chuan-Tzu nos explica el carácter funcional de los opuestos, y las diferencias a quien parafraseo: No hay nada que no sea esto, sin aquello; todo vive en función de esto o de aquello. La vida solo es vida si hay muerte y viceversa.

Así como no puede llegarse a un sitio sin haber transitado un recorrido, tampoco puede decidirse sin reflexionar las respuestas a nuestra crisis no proceden de reacciones instintivas, ni de deducciones meramente lógicas y deterministas más bien surgen como resultado de decisiones fundamentadas.

Es la hora de pensar y ver más allá de lo evidente, es la hora de claridad en los objetivos, y fundamentalmente es la hora del orden y la disciplina. Es la hora de Venezuela.

 

 

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