Notas

Candidato único es esencial para transición en 2018

La oposición requiere organizarse y cohesionarse para movilizar de nuevo a los electores y vencer la abstención para poder ganar, y así afianzar el respaldo de la comunidad internacional, durante un año en el cual la economía caería más del 10% y la inflación llegaría al 6.370%. 


Caracas, 14/12/2017

Durante el foro “¿Es posible una transición política en 2018?”, organizado por el Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello, su director, Benigno Alarcón, analizó los escenarios para 2018 y no descartó la posibilidad de que se produzca una democratización mediante un proceso electoral.

En el evento también participaron la economista Tamara Herrera,  el investigador de opinión pública Félix Seijas, y la internacionalista Elsa Cardozo, quienes forman parte de un amplio equipo de especialistas nacionales e internacionales que participan en forma permanente en una mesa de análisis del CEP-UCAB, y que han venido estudiando los procesos de transición política en el mundo y su aplicabilidad en Venezuela.

“Podría suceder que el gobierno sobreestime sus posibilidades y, en un error de cálculo, convoque a unas elecciones donde reciba una masiva votación en contra y no pueda controlar las consecuencias. Para que esto ocurra son necesarias tres condiciones: un candidato único de la oposición que goce de amplio consenso; una campaña dirigida fundamentalmente a los sectores de la sociedad que no tienen una posición tomada de manera consistente y tienen dudas de votar; y por último, una buena preparación para enfrentar la eventualidad de una elección fraudulenta”, dijo Benigno Alarcón.

Agregó que una forma de lograr que el candidato de la oposición cuente con el mayor consenso posible sería mediante unas elecciones primarias de selección múltiple donde los votantes elijan los tres candidatos que más les agradan, a fin de escoger a quien tenga menos rechazo.

Alarcón afirmó que el gobierno ha perdido buena parte de su base de apoyo político y por tanto intenta consolidarse como un régimen autoritario. En este sentido, indicó que es factible una “autocratización electoral, donde el gobierno logre el triunfo en unas elecciones en las que las condiciones mermen las posibilidades de éxito de una oposición dividida y desmotivada. Es probable que se convoque a elecciones presidenciales lo antes posible para disminuir la posibilidad de que la oposición se organice”.

Asimismo, habría que considerar el escenario de una “autocratización de facto donde el gobierno considere que le es imposible ganar una elección y proceda a suspenderlas a través de la Asamblea Nacional Constituyente. En este caso, habría una intensificación de las sanciones internacionales, conflictividad y represión creciente. Tal escenario solo tendría dos salidas posibles: la estabilización del gobierno por medio de la fuerza o su salida por la fuerza”.

Félix Seijas, por su parte, mostró los resultados de las últimas encuestas realizadas por Delphos y explicó que en este momento 82% de la población evalúa la situación del país como negativa y 65% menciona como principal responsable al sistema de gobierno y al presidente Nicolás Maduro.

“¿Puede ganar el gobierno una elección con Nicolás Maduro como candidato? La tiene muy difícil”, dijo Félix Seijas. No obstante, añadió que la abstención del voto es un factor que podría tener consecuencias relevantes.

“En un escenario polarizado, la oposición obtendría 10,5 millones de votos y el gobierno 5,5 millones. Pero con una abstención en la oposición de 45% y una movilización de los partidarios del gobierno esto se reduciría a 6,5 millones de votos para la oposición y 6,2 millones de votos para el gobierno, es decir, un margen muy estrecho”, explicó Seijas.

Agregó que hay que considera que “la mitad de los opositores y el grupo de votantes no alineado, es decir, que se mueve de un lado al otro dependiendo de las circunstancias, señala que no está dispuesto a votar con el Consejo Nacional Electoral actual”.

Elsa Cardozo, durante su intervención, explicó que “como nunca antes el tema de una transición política en Venezuela se ha convertido en un asunto internacional. Pero la presión internacional necesita de una oposición organizada y cohesionada, de lo contrario, tenderá a debilitarse. Además, es necesario dar señales de que en el caso de una transición la oposición será capaz de mantener la gobernabilidad”.

Agregó que “es lamentable que la división de la oposición se proyecte hacia el campo internacional, donde habría dos líneas”.

Tamara Herrera adelantó, por su parte, que en el plano económico el país seguirá inmerso en un período de deterioro. De acuerdo con sus proyecciones en 2018 el PIB, que está en declive desde 2014, sufrirá un nuevo retroceso de 10,2% mientras que la hiperinflación se ubicará en 6.370%.

“Se trata de un año en el que habrá un agravamiento del entorno económico, donde la hiperinflación se alimentará a sí misma y en el que la caída de las exportaciones petroleras impactará al ingreso de divisas, que alcanzaría los 21 mil millones de dólares mientras que los pagos de deuda superarán los 10 mil millones de dólares”, afirmó Tamara Herrera.

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