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Briceño-León: Durante 5 años ha habido un aumento sostenido de homicidios por “resistencia la autoridad”

Tomada de La Nación

Sofía Torres

El año pasado se reportaron dos epidemias en Venezuela, una impuesta por el  covid-19, y  otra, por la violencia, esta última 11 veces más letal que la primera. Así lo sostuvo el profesor Roberto Briceño-León en un foro organizado por el Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, el pasado 15 de abril.  

La conferencia del director del Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV) se concentró en un momento particular, el 2020, cuando cambiaron las dinámicas de la criminalidad y la violencia. En ese sentido, presentó los números que se desprenden de una investigación, que cada año realiza la institución que dirige, y que en su más reciente edición, develó que el país cuenta con la mayor tasa de muertes violentas en la región.

Briceño-León destacó que la situación de Venezuela es producto de políticas equivocadas. “Durante el gobierno de Hugo Chávez no se hizo nada para contener el delito, y en tiempos recientes, “la respuesta ha sido hacer violencia frente a la violencia, actuar fuera de la ley, incumpliéndola, traspasándola”. 

El año pasado  ocurrieron en el país 11.891 muertes violentas, lo que representa una tasa de 46,6 por cada 100 mil habitantes. 4.153 (15.9) corresponden a homicidios; 4.231 (16,2) por resistencia a la autoridad y 3.507 (13,4) son muertes en averiguación, es decir, con intencionalidad desconocida.       

De acuerdo a la investigación, Colombia cerraría 2020 con una tasa de 23,3 muertes violentas por cada 100 mil habitantes, la menor arrojada en 46 años;  El Salvador, con 18, en 2015 era de 103; y Brasil con una cifra cercana a 23,5.

Los cinco estados más violentos fueron Miranda con una tasa de 70,7 muertes violentas por cada 100 mil habitantes, Bolívar con 62,0, Sucre con 61,3, Aragua con  60,5 y Distrito Capital 56,2. Mérida se ha sostenido con las menores tasas, sistemáticamente se ha ubicado en el último o penúltimo lugar. 

La Organización Mundial de la Salud considera que la violencia escala a la categoría de epidemia cuando la  tasa de muertes violentas es superior a 10 por cada 100 mil habitantes. Todas las entidades de Venezuela están por encima del umbral.

Otros datos del último informe del OVV indican que hubo un incremento de 14 % en el uso de armas blancas y 3 suicidios cada día del año, 22 cada semana, en total, 1150 en 2020, “un crecimiento único en la historia de los registros del país”.

Briceño-León comentó que en los años 70  las universidades jesuitas en Latinoamérica hacían una investigación “multicentro”, y la UCAB fue invitada a participar, pero en ese momento hubo dudas si Venezuela debía entrar en ese proyecto, pues “no había niveles de violencia, como los que tenía Perú, en ese momento con Sendero Luminoso, El salvador con una guerra interna, Colombia con el narcotráfico y la guerrilla”.

“Hasta 1984 la tasa de homicidios local, el indicador más duro en los análisis de violencia, era la misma que la de Estados Unidos, estaba entre 8 y 9 homicidios por cada 100 mil habitantes. En los últimos años la de Estados Unidos se ha mantenido en 4, alta para los países desarrollados, y es hoy, 11 veces menor a la que tiene Venezuela”.

La violencia policial

El profesor señaló que el año pasado hubo más muertes a manos de policías que por delincuentes. “La letalidad policial se ha extendido por todo el país , parece ser la única política de seguridad que se ha estado implementando”. 

En el año 2016, por cada cien homicidios hubo 28 personas que fallecieron en actuaciones policiales, fueron muertes por haberse “resistido a la autoridad”, en 2017, el número ascendió a 34, en 2018 a 72, en 2019 a 88, y cerró en 2020, en 101.

La mitad de las víctimas cayeron en las acciones de la PNB y del CICPC. En el caso de la PNB, el 82% de lo ocasionó las FAES.  El 12% se debió a funcionarios de la GNB y  el 20% a las policías estadales.

 De las 4.231 víctimas de la letalidad policial, 82% tenía entre 12 y 17 años, y hubo tres niños menores de 11 años que supuestamente murieron por haberse resistido a la autoridad. 

Las mutaciones de la violencia 

El crimen se dolarizó en Venezuela, donde el 67% de las transacciones se hace en divisas. Y se concentra en algunos nichos, que han sobrevivido a la crisis económica y tienen acceso a dólares, especialmente en efectivo: clínicas, comerciantes importadores, tiendas de tecnología y de repuestos de automóviles, entre otros.

También aumentaron lo que se denomina “las pequeñas víctimas del delito”, por un acceso más amplio de los trabajadores (albañiles, empleadas domésticas, trabajadoras sexuales, etc.) a la moneda extranjera. “Aunque con pequeñas cantidades los delincuentes encontraron otra oportunidad para hacerse de divisas”.

Briceño- León explicó que hay un “señoreo” de grupos delincuentes en zonas del país, donde imponen las reglas. “La presencia de organizaciones de actores armados no-estatales en la zona del Arco Minero  y en las fronteras del estado Zulia, Apure, Táchira y Bolívar, representa mecanismos de cohabitación que implican, al menos,  una cesión de la soberanía de la república en esos territorios”.

Con ese hecho, según indicó el profesor, hay una pretensión de evadir las sanciones impuestas al Estado venezolano  y construir un modelo de Estado, en parte, sobre la explotación ilegal de minerales y la destrucción del ecosistema.

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