
Tomada de EFE/Yander Zamora
Estados Unidos puso fin este viernes al periodo de gracias que existía para empresas extranjeras con presencia en Cuba; pidió romper lazos con la isla antes de enfrentar las represalias de Washington, en medio de presiones contra La Habana y principalmente sanciones contra su dirigente Miguel Díaz-Canel y un hijo de Raúl Castro.
El mandatario estadounidense, Donald Trump, decretó esta medida el pasado 1 de mayo contra entidades extranjeras que operen en sectores vitales de energía, defensa, minería y servicios financieros en Cuba. La medida contempla también la imposición de sanciones económicas y prohibición de entrada al territorio estadounidense a personas extranjeras vinculadas a entidades gubernamentales cubanas, implicadas en violaciones de derechos humanos o en actos de corrupción.
Por su parte, las autoridades de Cuba tacharon estas acciones de «ilegales y abusivas».
A solo un día de que venciera el plazo de las sanciones sectoriales, el Departamento del Tesoro de EE. UU. sancionó financieramente este jueves al presidente cubano Miguel Díaz-Canel, a varios de sus familiares y a un hijo de Castro. La medida también incluyó al Ministerio de las Fuerzas Armadas de Cuba y a los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).
Entre las entidades que abandonaron la isla tras la medida de Trump se encuentra la minera canadiense Sherritt, con la mayor inversión extranjera en la isla, que suspendió de manera inmediata su participación directa en la extracción de níquel y cobalto.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, admitió que las profundas transformaciones que exige su país requieren un cambio de liderazgo en la isla.







