Opinión y análisis

La política, el contenido y los políticos

Cable a Tierra Portada

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Guillermo Ramos Flamerich / 07 de mayo de 2015

Cable a Tierra 2En una de las tantas oficinas del Ministerio de Salud cinco personas se disponen a almorzar.  Mientras esto ocurre, conversan sobre el nuevo aumento que ha decretado el Presidente de la República el 1 de mayo: ¿En qué país estamos?, dice uno. En el del peor sueldo mínimo del mundo, responde otro. El primero se torna repetitivo: ¿Pero en qué país estamos? A lo que le replican en coro: ¡En Venezuela, Venezuela, Venezuela! Este, con una leve sonrisa de indignación, les afirma: Entonces aquí no vale medio ser profesional. Lo único que vale es ser jala mecate, ladrón, corrupto y deshonesto. Otro de los presentes, contesta: Sí, aquí lo único que vale es ser político, esos sí que tienen de todo…

Esta discusión, algo inocente, revela cómo la imagen del político en nuestro país permanece igual de censurable que en tiempos pasados. Ni la llegada de la “Revolución Bolivariana” y sus loas al “Hombre Nuevo” han podido desmarcarse de una concepción que lleva años construyéndose, abonada por las malas gestiones, los escándalos del mal manejo de las finanzas públicas y los discursos acartonados de quienes dicen ser la voz del pueblo, pero “pueblo” es sinónimo de ellos mismos.

Cable a Tierra 3Porque pareciera que lo que conocemos como “político” en nuestro país, es el representante de un único gremio: “los políticos”. ¿Atrás quedaron aquellos hombres y mujeres de generaciones comprometidas?

No se trata únicamente de decir lo que está mal, de hacer denuncias y llevar el uniforme de un partido y sus consignas a todas partes, es explicar, ser pedagógico y dar luces en algo que parece obvio pero que no se responde: ¿Qué hacer? Porque los ciudadanos están al tanto de su realidad, reiterar lo negativo es enfrascarse en una lucha en la que resulta difícil vencer. El político debe ser un servidor público que articule a la gente, construya una esperanza y tenga ideales claros. Es fundamental.

Cable a Tierra 4Para lograr ese valor agregado que transforme la política, es necesaria la formación. Esta no es solamente la lectura de muchos textos sobre ideologías, estrategias y tácticas, sino de un aprendizaje de vida. Internarse en lo más profundo de nuestra sociedad, conocer lo que ha sido, sus rituales e imaginario. Vincularse no solamente con otros políticos, sino con la comunidad en sus variopintas manifestaciones. Sumar esos deseos y convertirlos en compromiso, en redes que trabajen en sus intereses particulares válidos y que, a su vez, alimenten la idea mayor de renovación de Venezuela.

Así, cuando en alguna oficina, sea esta pública o privada, hablen de los ladrones, jala mecates, corruptos y deshonestos, los políticos no aparezcan como primera opción de queja. Quizás la segunda o la tercera, pero no en el sitial de un desprestigio tan grande como ser el causante de la infelicidad y frustración de todo un pueblo.

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