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Editorial Nº 82: Observación Ciudadana

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Observación Ciudadana

Daniel Fermín Álvarez – 18 de septiembre de 2015

Se impuso la línea dura en el CNE. Definitivamente, no viene la OEA a observar las elecciones del 6 de diciembre. Tampoco la ONU ni la Unión Europea. ¿A quiénes dijeron que no? Nada más y nada menos que a las misiones de observación electoral con mayor experiencia. La de la OEA es especialmente significativa. Desde que en 1962 realizase su primera misión en Costa Rica, la Organización de Estados Americanos ha acumulado una experiencia en la materia que ningún otro ente, mucho menos los que al final resultaron invitados por el Poder Electoral, posee. No se trata sólo de experiencia. La ONU, la UE y la OEA han demostrado, todas, ser organismos imparciales y calificados.

¿A quiénes dijeron que sí? El CNE aprobó en su lista de acompañantes a representaciones de Unasur, Rusia, Centro de Expertos de África Occidental y Celac. También de Parlatino, Mercosur y Parlasur. Ninguno de ellos con la experiencia de las organizaciones que nombramos anteriormente. Algunos de ellos comprometidos ideológicamente –cuando no económicamente– con el gobierno venezolano.

Total, no habrá observación internacional calificada. Habrá “acompañamiento”. No es semántica la diferencia. No es lo mismo. Lo que está planteado es, en dos platos, turismo electoral, jarrones chinos, mirones de palo. No dudamos de las intenciones de muchos de los actores que vienen invitados por el CNE. Seguramente serán las mejores, querrán cumplir a cabalidad una observación real. Lamentablemente, no podrán. Los llevarán por donde pasa la reina, los atarán de manos, les será imposible pronunciarse, en especial para alzar la voz sobre irregularidades. El acompañamiento es la observación de Shakira: ciega, sorda y muda. Entonces, ¿qué nos queda? Daremos algunas pistas al final de este Editorial.

En esta edición presentamos el Reporte Especial Nº 18 del Proyecto Integridad Electoral Venezuela, sobre el registro de partidos, las postulaciones de candidatos y el estado de excepción. Estos tres son temas fundamentales para la integridad del proceso electoral del próximo 6 de diciembre, por lo cual recomendamos la lectura y difusión de este importante boletín.

En La Baranda Electoral, Eugenio Martínez ofrece dos nuevas notas con luces sobre algunos de los últimos acontecimientos más importantes. En la primera de ellas, Martínez comenta la anulación de la postulación del dirigente Carlos Vecchio por parte del Consejo Nacional Electoral, y sus implicaciones. En la segunda nota, se analiza la aplicación del Reglamento Especial para garantizar los Derechos de Participación de forma Paritaria en las Elecciones a la Asamblea Nacional, que causó que una cantidad importante postulaciones, especialmente disidentes del chavismo, quedaran rechazadas por el CNE.

Benigno Alarcón abre nuestra sección Opinión y Análisis con el regreso de su columna El Faro. En “¿Hacia dónde vamos?”, el Director del Centro de Estudios Políticos realiza un diagnóstico de la realidad nacional, para luego analizar los distintos escenarios y aristas en torno a las elecciones parlamentarias, que no duda en calificar como plebiscitarias.

En Debate Ciudadano, Carlos Romero escribe “De la frontera abandonada a la frontera expropiada”. El autor describe la dinámica fronteriza y comenta la creación del Estado Mayor Fronterizo Cívico-Militar y de la Misión Nueva Frontera de Paz, a la vez que alza una voz de reclamo de la sociedad tachirense por un trato respetuoso por parte del gobierno nacional.

Luis Salamanca, en Testigo de Época, trae un excelente escrito titulado “Carta de Thomas Hobbes a Maduro”. En él, Salamanca emprende una misiva imaginaria del filósofo político inglés del siglo XVII al presidente venezolano, en el que le comenta sobre el estado de naturaleza, el Leviatán y el Behemoth, así como sobre las semejanzas y diferencias entre las concepciones hobbesianas y chavistas/maduristas del Estado y el ejercicio del poder.

El Centro de Estudios Políticos, siempre impulsando la formación de cuadros de gobierno y ciudadanos comprometidos con la democracia y la eficiencia, está investigando sobre las necesidades e intereses de formación que tiene la sociedad venezolana en materia de administración pública, democracia y ciudadanía. Por esta razón, queremos invitar a nuestros lectores a invertir algo de su tiempo para que completen nuestra Encuesta de Intereses Formativos. Para nosotros es de vital importancia su opinión, pues nos permite diseñar, ofrecer y desarrollar espacios formativos que fortalezcan la eficiencia en el desarrollo profesional y la vida en democracia.

¿Por qué tanto hincapié en observación? Es cierto, en muchos países no hay observación internacional, ni siquiera acompañamiento. Pero Venezuela no es cualquier país. En “el mejor sistema electoral del mundo” apenas confían 4 de cada 10 venezolanos. Más de la mitad del país cree que el voto no es secreto, que se pueden cambiar electrónicamente los resultados, que hay una relación directa entre el captahuellas del mercado y el de la máquina de votación. Hay profunda desconfianza en el proceso y en el ente electoral. Desconfían los opositores, pero también los chavistas, en especial el creciente número de chavistas que se consideran no-maduristas. Esto es, precisamente, lo que hace necesaria la observación. Se trata, como hemos insistido, de generar confianza. ¿Quién podría oponerse a eso? Especialmente inentendible resulta que se oponga el que debería ser el primer interesado.

El programa de acompañamiento es insuficiente, por decir lo menos. No tiene una metodología clara, no garantiza la independencia de acción de los acompañantes, su alcance es limitado.

¿Y ahora? Hay una observación que no pueden limitar: la observación ciudadana. Sí, estos comicios no pertenecen al CNE, tampoco a los partidos ni a los candidatos. Pertenecen a la gente, a los ciudadanos. Como tal, corresponde a la ciudadanía organizarse, vigilar, no sólo el 6D, sino desde ya todo el proceso. Vigilantes ante el ventajismo, ante el uso indebido de recursos públicos para campaña electoral, ante el acceso desigual de los candidatos a medios de comunicación, en especial los del Estado, esos que pagamos todos. No se trata de una quimera, sino de un plan perfectamente ejecutable. Estas elecciones son de los venezolanos y debemos los venezolanos cuidarlas de cabo a rabo. Mientras tanto, aún hay chance para que el CNE rectifique, amplíe su criterio y resuelva convocar una observación realmente calificada. Pero si no lo hace, y es probable que no lo haga, debemos los ciudadanos tomar las riendas de algo que es nuestro, vigilar y exigir reglas claras para que el próximo 6 de diciembre nuestro voto decida el rumbo a seguir para salir de esta, la peor crisis de nuestra historia.

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