Editorial

Editorial Nº 94: Nueva mayoría

Nueva mayoría

 Editorial Portada

Daniel Fermín Álvarez – 11 de diciembre de 2015

El pueblo habló. El 6 de diciembre una ciudadanía protagonista eligió a los 167 diputados que asumirán sus funciones el próximo 5 de enero. Con una participación que batió todo pronóstico se consolidó una nueva mayoría en la Asamblea Nacional. La opositora Mesa de la Unidad Democrática logró 112 diputados, venciendo en medio de la campaña más desigual y ventajista de la historia.

La gente votó deseosa de cambio, castigando el mal gobierno y cobrando las humillaciones de una crisis sin precedentes. Los 167 diputados, y en especial los 112 de la nueva mayoría, tienen hoy una inmensa pero honrosa responsabilidad sobre sus hombros: cumplirle a la gente.

Votar fue un acto de valentía y de fe. En condiciones que estuvieron muy lejos de ser ideales y frente a una campaña de miedo y zozobra; pese a los acostumbrados (aunque venidos a menos) pañitos calientes electoreros, los venezolanos apostaron por un cambio. Más allá de los diputados electos y de las paredes del Palacio Federal Legislativo, esos venezolanos inconformes, descontentos, sumados al cambio, son hoy la nueva mayoría.

Los diputados de la bancada mayoritaria han presentado algunas de las propuestas de su agenda legislativa: lejos de la campaña de miedo promovida desde el oficialismo, según la cual la oposición acabaría con todo lo que huela a programa social, plantean entregar títulos de propiedad a los beneficiarios de la Misión Vivienda; incentivar la producción, el abastecimiento y la productividad; proteger el salario y el consumo; fortalecer la descentralización; reforzar la seguridad ciudadana, la independencia judicial; repatriar capitales corruptos; y, por supuesto, su prometida Ley de Amnistía para los presos políticos. Han insistido en la justicia, no en la venganza; en el espíritu unitario, no en el sectarismo. La misma ciudadanía que los llevó a la Asamblea estará atenta de que cumplan su palabra.

Preocupa, y mucho, las reacciones iniciales del lado del oficialismo. Si bien se oyen voces autocríticas, analíticas y ponderadas, hablando de la necesidad de rectificar y enderezar el rumbo, la versión oficial del partido de gobierno, del presidente Maduro y del saliente presidente del Legislativo pone en primer plano evidentes carencias democráticas. Al final, no fueron a la calle ni ganaron “como sea”, prevaleció el mandato popular que, contundentemente y por más de 2 millones de votos de diferencia, les dejó clara su condición de nueva minoría. Sin embargo, el grito del pueblo venezolano no pareciera haber resonado todavía en las altas esferas del poder.

Ha sido una reacción insólita por parte del gobierno. Pasamos de “el pueblo nunca se equivoca” a “ganaron los malos”. En vez de ver las fallas, acusan a los venezolanos de traidores y malagradecidos. Trabajadores públicos son hostigados. Servicios públicos son negados, boicoteados, como “castigo” al pueblo. Se apresuraron a privatizar el Museo Histórico Militar y buscan, sin tapujos, atajos para que la nueva Asamblea Nacional tenga el menor rango de poder posible de cara a los cambios que reclaman los ciudadanos. El tono es prepotente. No han entendido el mensaje…

En esta edición presentamos el Informe postelectoral de la Misión de Estudio UCAB-IDEA Internacional. Este tercer y último informe de la Misión pone de relieve la falta de sanciones por el uso de recursos públicos por parte de funcionarios del gobierno en la campaña y la jornada electoral; la extensión ilegal del horario de cierre de mesas; el retardo en la emisión de los resultados definitivos; la falta de equidad en el acceso a los medios de comunicación y las limitaciones a la cobertura de la jornada electoral, a la vez que propone una reforma destinada a garantizar el principio de proporcionalidad del voto.

En la sección Opinión y Análisis, Guillermo Ramos Flamerich nos trae una nueva entrega de su columna Cable a Tierra. En “6D: La reivindicación ciudadana”, Ramos Flamerich pone de relieve el papel principal de los venezolanos en el proceso electoral y relata su experiencia recorriendo el país como parte de la Campaña Por la Libertad.

En Testigo de Época, Luis Salamanca presenta otra óptica sobre el hecho electoral. Su artículo “6D: Los sufragios de la ira” destaca la cualidad del voto como herramienta de protesta y manifestación, no sólo del descontento, sino de la búsqueda de otro camino. Salamanca analiza los distintos escenarios postelectorales en una Venezuela que, afirma, “sigue buscando liderazgo”.

En Debate Ciudadano, Carlos Romero presenta “El acompañamiento ciudadano para el rescate de la Asamblea Nacional”. Romero analiza los niveles de participación del 6 de diciembre y se muestra partidario de una ciudadanía que sume sus esfuerzos a los de los nuevos diputados para el rescate de la Asamblea Nacional como institución al servicio de la gente y del desarrollo nacional.

En el Espacio Plural, recibimos el segundo aporte de Fernando Arreaza, titulado “Con la Asamblea en la mano”. Arreaza lleva a cabo un agudo análisis del tablero político tras las elecciones parlamentarias y plantea los enormes desafíos que la MUD y la Asamblea Nacional tendrán en los tiempos que vienen.

Por último, nuestro Espacio Plural recibe la primera contribución del concejal de Valencia, José Bucete. “El civismo habló” es el título de este artículo que invita a un análisis de los resultados desde lo social y que pone de relieve la necesidad de la reunificación del país.

El domingo 6 de diciembre vimos la participación protagónica de los electores. A los nuevos diputados, a los 167, les esperan grandes retos: institucionales, económicos, políticos, sociales. El mayor de todos: cumplirle a los ciudadanos. Venezuela espera mucho de sus recién electos representantes. Para gobierno, que sigue siendo gobierno luego del 6 de diciembre, el reto es entender el mensaje del pueblo, bajarle el tono a la prepotencia, a la ceguera rabiosa con la que asumieron la derrota electoral; rectificar, lejos de insistir en las posturas que los llevaron al deslave.

Y a la gente, a esa nueva mayoría, le tocan retos igualmente complejos: permanecer atentos, vigilantes, contralores. No guardarse en la esfera privada, sino seguir conduciendo las riendas de lo público, de lo colectivo. Presionar, reclamar y, por qué no, apoyar a sus diputados. Es la hora del cambio. Todo el poder para la gente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s