Opinión y análisis

Máxima

Extraído de: Zenda

Oriana De Abreu | Estudiante de Comunicación Social UCAB

“Las gentes que nunca hacen más de lo que se les paga, nunca obtienen pago por más de lo que hacen”

Elbert Hubbard

Hoy en día es muy fácil y frecuente escuchar que las personas ya no tienen iniciativa, todo el tiempo escuchamos quejas, excusas y falta de motivación. En pocas palabras “hay quienes le piden permiso a un pie para mover el otro”, quizás resulte extraño, pero esa es la realidad, y digo que es extraño porque en un mundo tan competitivo, “corres o te encaramas”; o simplemente pierdes y te duermes en los laureles. Algunos atribuyen esta falta de iniciativa a la ausencia de tiempo, o simplemente se quedan esperando a que aparezca algo que realmente les guste o los estimule.

En esta oportunidad, les quisiera compartir una frase que cambió por completo mi perspectiva sobre algunas cosas. Esta en particular; la compuso, Elbert Hubbard, un escritor, artista y filósofo estadounidense conocido principalmente por su ensayo “La carta a García”. Esta nace un 22 de febrero de 1899, cuando Hubbard y su hijo, Bert, mantenían una entretenida charla acompañada de té. Ellos discutían sobre la guerra entre Cuba y Estados Unidos, pero, Elbert, nunca esperó que Bert le afirmara que el verdadero héroe de esa guerra había sido el soldado “Rowan”. Este era un soldado estadounidense que logró lo que otros no: llevarle la carta a García. Esta afirmación de su hijo, le permitió a Hubbard escribir la frase que está dentro de este ensayo, convirtiéndose en el escrito con mayor circulación mundial, mientras su autor estuvo con vida, y además traducido a todas las lenguas vivas. No es para menos, porque hasta los rusos exigieron traducirla en su idioma.

Finalmente, para no alargar más la historia, a continuación se las comparto: Las gentes que nunca hacen más de lo que se les paga, nunca obtienen pago por más de lo que hacen”. Ahora bien, con ella no solo nos limitamos al campo laboral, se extiende a nuestra vida personal.

Seamos honestos, ¿a cuántos de nosotros nos gusta recibir órdenes? ¿O  realmente cumples 100% con los requerimientos de tu trabajo en la oficina? ¿Eres de esos que deja solo a tus compañeros en los trabajos de equipo?¿Cuántas veces has sido tú quien da el primer paso? ¿Y bien?, esta frase no es más que un motor para nosotros, sea donde sea y en cualquier momento, debemos dejar de quejarnos por todo, las quejas solo traerán más quejas, en algún momento puedes mentirle a tu jefe, pero al final estarás forzado a inventar más mentiras para cubrir esa primera que dijiste.

Ahora, he hablado de la iniciativa, pero ¿qué es la iniciativa? Tal como lo describe Hubbard en la carta, la iniciativa “es la capacidad para la acción independiente”. ¿Qué quiere decir con esto? La iniciativa es simplemente levantarse de la cama y tenderla, decir los buenos días, ayudar a los demás sin que nadie te mande, o simplemente es hacer bien un mandado. ¿Cuántas veces has ido a la tienda y confundes la lista que te dio tu mamá y le traes un producto que no es?, y ella, aún sabiendo que ese pequeño favor lo hiciste mal, te dice: déjalo así, yo voy”. Bueno, ahí está la iniciativa, un concepto fácil de entender, pero difícil de aplicar. ¿Cierto? Aunque no lo crean, todo se reduce a nuestra disposición y voluntad para hacer las cosas bien. Considero que la falta de iniciativa es lo que nos retrasa como sociedad porque si no obramos por nosotros mismos, entonces ¿qué quedará para los demás?

Es necesario que seamos personas dispuestas a forjarnos para el beneficio de todos, pero, sobre todo, es necesario que todos seamos Rowan, aquel que le llevó la carta a García y ni siquiera conocía su paradero, solo acató la orden y logró su objetivo.

También es necesario dejar la soberbia y no cuestionar lo que en ocasiones nos dicen para bien, ¿o es que creen que las personas no se dan cuenta cuando no quieren hacer algo o lo hacen de mala manera? Sí, es cierto, el mundo está cambiando y también los jóvenes deben tener una oportunidad para un puesto importante en una oficina o en el hogar, pero a veces, suelen confundir que por ser jóvenes no sabemos nada, a veces la edad o la inexperiencia no es lo importante, lo que realmente importa es el espíritu para aprender, hacer las cosas bien y por sobre todo la actitud, porque la iniciativa suple la antigüedad.

Entonces estimados compañeros, ¿quién será el valiente que le lleve la carta a García? ¿Quién dejará el “todo yo” a un lado para enseñarle a otros cómo hacer las cosas de la manera correcta? ¿Quién tendrá ese espíritu luchador para estimular a otros? Dejemos las mentiras a un lado, al final te engañas solo tú, aprende a remover los obstáculos tú solo, porque el aprendizaje y la experiencia serán tuyos, ayuda a tu compañero en los trabajos grupales, recuerda que la vida premia y honra a quienes tienen iniciativa.

Ahora, para finalizar, me gustaría compartir esta última reflexión:

¿Qué clase de soldado eres tú?

– ¿Eres aquel que sabes que las cosas se hacen bien y las haces de la manera correcta y nadie te manda, es decir, aquel que le lleva la carta a García sin chistar? Sé que a veces es difícil porque sientes que la recompensa es poca comparado con lo que haces.

– ¿Eres aquel que obra solo cuando se te da una orden más de dos veces?

– ¿Eres aquel que solo hace las cosas bien cuando te conviene?

– O aún peor, ¿no haces nada bien ni por voluntad propia?

En definitiva, el logro de nuestras metas es el mismo logro al que nos conduce nuestra determinación y empeño personal. Si nuestra motivación es fuerte podemos cumplir metas extraordinarias. Dentro de todos nosotros existe un “Rowan” potencial. Si despertamos su capacidad para no poner trabas, para lograr las tareas impuestas, para superar la pereza y la inacción, podremos hacer llegar nuestras “cartas a García” en todos nuestros quehaceres y justamente así ayudaremos a cambiar grande y positivamente nuestro entorno inmediato y nuestro país. Una mente que ve claramente la tarea a realizar y la cumple sin excusas, es una mente productiva y tenaz. Aparecerán muchas montañas frente a nosotros durante nuestra vida, pero con iniciativa, fuerte motivación y bríos podremos “abrir una puerta” en cada una de ellas para pasar exitosamente al otro lado.

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