Opinión y análisis

Primera Escuela de Observación Electoral. Algunas reflexiones

observacion-electoralPor: Héctor Gabriel Briceño Montesinos

Centro de Estudios del Desarrollo

Universidad Central de Venezuela – CENDES/UCV

hbricenomonte@gmail.com

Entre el 17 y 21 de junio de 2103 se celebró en Salamanca, España la primera Escuela de Observación Electoral, con el objetivo de “capacitar a potenciales observadores en las herramientas básicas para participar en una Misión de Observación Electoral y entrenarlos para desarrollar con éxito las distintas tareas que supone una Misión”[1]. La actividad organizada por Instituto de Iberoamérica y el Departamento para la Cooperación y Observación Electoral de la Secretaría de Asuntos Políticos de la Organización de Estados Americanos (OEA), en colaboración con el Instituto Federal Electoral (México), el Centro Carter (Estados Unidos), International IDEA (Suecia), la Sociedad Argentina de Análisis Político (Argentina) y la Fundación Chile-España/Cátedra Chile (Chile-España), proporcionó un espacio de formación y reflexión sobre la observación electoral y su rol en la promoción de la calidad de la democracia, a los más de 70 participantes provenientes de las más diversas instituciones y países: de organismos electorales y organismos internacionales hasta organizaciones de la sociedad civil e instituciones académicas, de Argentina a Canadá, y de Rusia hasta Grecia. Esta amplia diversidad de participantes fue la antesala más representativa de la jornada, que apunta a marcar un precedente importante en la democracia en el continente.

Las próximas líneas intentan sintetizar, lo que en mi opinión son los principales planteamientos y reflexiones que fueron debatidos en la Primera Escuela de Observación Electoral, así como los retos planteados para las democracias latinoamericanas en materia de observación electoral. Una buena idea de partida de temas abordados, pueden ser resumidos en las palabras introductorias de Kofi Annnan en el informe de la Comisión Global sobre Elecciones, Democracia y Seguridad donde afirma que “para que las elecciones tengan credibilidad, deben aplicarse criterios elevados, antes, durante y después de la votación. La oposición debe gozar de total libertad para organizarse y realizar campañas sin temor. Todos los candidatos deben contar con condiciones de igualdad en la competencia. El día de las elecciones los electores, deben sentirse seguros y contar con el carácter e integridad del escrutinio. Una vez que se han contado los votos, los resultados deben ser aceptados, independientemente del nivel de decepción de los candidatos derrotados” (Annan, 2012: 3).

Democracia y Elecciones.

A partir del último cuarto del siglo XX dio inicio el más importante proceso de expansión de la democracia, conocido como la “tercera ola de democratización” (Huntington, 1994), que ha significado la propagación de la democracia a través de las más diversas condiciones y estilos de vida, a lo largo de todos los continentes del mundo. A partir de entonces, los países democráticos que en 1973 eran tan sólo 30, se duplicarían para 1990. En el 2012, según Freedom House, el mundo cuenta con 118 democracias electorales[2].

Esta progresiva expansión de la democracia ha ido acompañada por un lado de distintas tensiones, retrocesos y estancamientos, por el otro, del aumento de las expectativas, promesas y retos. Entre ellos resalta una característica que hoy es reconocida como intrínseca a los procesos de democratización y consolidación democrática, aún cuando sólo haya hecho aparición durante ésta última ola de expansión: el rol de la comunidad internacional. Y es que la importancia que asume esta variable, frente a las causas predominantemente internas de las dos primeras olas de democratización, es inobjetable, hasta el punto que la promoción de la democracia y su consolidación se incorporan como objetivos expresos fundamentales de los más diversos organismos internacionales, y en otros simplemente, como su razón de ser.

Irónicamente, de forma paralela a la expansión de la democracia, ha aumentado el cuestionamiento y revisión sobre su concepto y futuro, tanto en el mundo académico como en el político. Y aunque el disenso es la norma que rige las distintas perspectivas sobre esta reflexión, un importante acuerdo emerge entre ellas: el concepto de “democracia mínima”, que asume que el epicentro de la democracia se encuentra en los procesos electorales componente indispensable, aunque no exclusivo ni suficiente, del sistema democrático.

En este sentido, la centralidad de las elecciones como mecanismo de la democracia ha motivado a los más variados y discordantes regímenes políticos a emular las elecciones tanto para disfrutar de sus beneficios como para confundirse entre ellas. La literatura especializada cuenta una gran variedad de autoritarismos electorales (Schedler, 2004), que se distinguen por escasa o inexistente competitividad, con bajos niveles de incertidumbre, así como por la ausencia de opciones reales.

Las elecciones son el mecanismo que permite el cambio político pacífico, como consecuencia de la expresión de los electores a través de una competencia libre y justa, lo que quiere decir que es necesario contar y cumplir con reglas claras, que lejos de “petrificar” el sistema político, le permitan fluir junto a la sociedad y ser realmente su expresión.

Pero como han señalado durante el último medio siglo autores como Schumpeter, Dahl, Bobbio, y más recientemente Przeworski, entre otros tantos, nos encontramos muy lejos del ideal democrático, y en ocasiones no tenemos más que competencias entre élites por el voto popular (poliarquías) o en condiciones “exóticas” (Przeworski, 2010), es decir, que cotejados con los ideales democráticos fundacionales, las elecciones reales (incluso en las democracias avanzadas) tienen muchas fallas. Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿qué son elecciones democráticas? ¿cómo distinguirlas? y ¿cómo mejorar las elecciones democráticas?

Elecciones democráticas: un punto de partida.

Integridad de las elecciones, limpias y de calidad, son adjetivos usuales para denominar y examinar los procesos democráticos, pero ¿qué significan estos adjetivos?

Basado en los criterios propuestos por Robert Dahl en el clásico “Poliarquía: participación y oposición”, Schedler (2004:142) plantea la cadena de la elección democrática, conformada por 7 eslabones o puntos de control a cumplir en función de un proceso de calidad. Estos son:

  • Empoderamiento: En elecciones democráticas, los ciudadanos confieren capacidad de decisión real a los ganadores.
  • Libertad de oferta: Los ciudadanos deben ser libres de formar y apoyar a partidos, candidatos y programas políticos diversos.
  • Libertad de demanda: Los ciudadanos deben tener acceso a fuentes alternativas de información para poder enterarse de las opciones existentes.
  • Inclusión: La democracia confiere derechos iguales de participación a todos los miembros de pleno derecho de la comunidad política.
  • Protección: Los ciudadanos deben ser libres de expresar sus preferencias electorales.
  • Integridad: Una persona, un voto. El ideal democrático de la igualdad exige darle a cada voto el mismo valor.
  • Decisividad: Las elecciones que no tienen consecuencias no se consideran democráticas.

Por su parte, la OEA define elecciones democráticas como aquellas en las que se cumplen  con cuatro condiciones básicas:

  • Elecciones inclusivas, lo que supone que “todos los ciudadanos deben estar efectivamente capacitados para ejercer su derecho al voto” (OEA, 2008:7). Esta dimensión agrupa desde acceso de personas con discapacidad, participación de la mujer, voto en el extranjero, hasta la normativa electoral y el uso del poder judicial para limitar los derechos políticos.
  • Elecciones limpias, relacionadas con el respeto a las preferencias de los electores, su registro fidedigno y su impacto efectivo. En esta dimensión juega un papel importante las presiones externas y coerción al votante, y los mecanismos de transformación (recuento) del voto.
  • Elecciones competitivas, se refiere a la efectiva competencia entre opciones o alternativas distintas (y por tanto el derecho a postularse a cargos de elección popular) y las garantías básicas para una campaña electoral equitativa, incluyendo acceso a recursos económicos, de información y asociación, entre otros.
  • Cargos públicos electivos, relacionado con el acceso real de los ganadores al poder, y con la realización periódica de elecciones para esos cargos públicos.

La propuesta de la OEA responde a un esfuerzo de operacionalización del concepto para orientar la observación electoral, mientras el esfuerzo de Schedler para orientar la reflexión. No obstante, ambas perspectivas convergen con leves variaciones, al enfocarse en los mismos tres elementos: 1. los votantes y la formación y expresión de su voluntad; 2. los candidatos y sus posibilidades de difundir sus propuestas, y; 3. en lo que está en juego en el proceso electoral, es decir, el acceso real al poder.

Calidad de las elecciones significa, bajo esta perspectiva, el mejoramiento y profundización de los procesos en estos tres niveles, con el objetivo de acercarnos lo más posible al ideal de elecciones libres y justas. En este sentido, vale la pena resaltar tal como afirman Mellenkamp y Gutiérrez (2012:118) que el principio fundamental de la “gerencia de calidad” es la orientación al cliente, y que esto en términos electorales “apunta a mejorar el servicio prestado al público y a las organizaciones políticas (…) colocando la administración pública al servicio de la ciudadanía”.

Las Misiones de Observación Electoral (MOEs) y sus retos

Una Misión de Observación es un proceso de constatación “directa, completa y exacta de un proceso electoral” (OEA, 2006:10), que tiene como objetivo fundamental el fortalecimiento de la democracia, a través de: 1. La confirmación de la aplicación y cumplimiento de las normativas electorales tanto nacionales como internacionales durante el proceso electoral; 2. La colaboración con las autoridades y la sociedad en general, para garantizar la mayor transparencia e imparcialidad del proceso; 3. Contribuir en la construcción de un clima de confianza que promueva la participación electoral; 4. Ser un catalizador y canal de mediación en situaciones de conflicto entre los actores políticos participantes; 5. La formulación de recomendaciones, y; 6 sustentar el apoyo y solidaridad internacional (OEA,2006).

El reto principal de las MOEs, más allá de su efecto disuasivo ante eventuales manipulaciones y modificaciones del voto popular durante los procesos electorales, es ayudar a profundizar la democracia mediante el aumento de la calidad e integridad de las elecciones. Un reto de semejantes dimensiones supone, que la observación electoral debe propagarse más allá de unas elecciones específicas, tanto horizontal como verticalmente.

La expansión horizontal supone abarcar, por un lado, una mayor cantidad de países, y por el otro, mayor diversidad de elecciones: desde ejecutivos y legislativos nacionales, hasta elecciones regionales y locales, y referendos. Sin embargo, cabría preguntar ¿hasta dónde debe expandirse la observación electoral? ¿Elecciones internas de los partidos, consultas populares, son objeto de observación electoral? En un mundo en el que la democracia se encuentra en plena transformación y reinvención (Norris, 2002), en la que una de las vertientes de su profundización es la propagación a otros espacios más allá de los estrictamente políticos, que citando a Bobbio (2005), se trata de un cambio que significa el paso de la democratización del Estado a la democratización de la Sociedad, ¿cuánta observación será necesaria?

Por su parte, expansión vertical supone ampliar la observación a lo largo del ciclo electoral y hasta aquellos espacios y dinámicas que inciden en dichos procesos. Nuevamente la tensión se centra en la pregunta ¿hasta dónde debe expandirse la observación? La legislación electoral, el acceso a financiamiento, acceso a medios de comunicación y uso de los recursos del Estado aparecen presentes en la agenda de la observación. Sin embargo existen otros temas sensibles que trascienden lo estrictamente electoral como por ejemplo, el uso de la información pública y registros oficiales, el rol de nuevas tecnologías, ente otros tantos. ¿Puede y debe realmente la observación electoral llegar a estos espacios? Las respuestas están a la espera, pero por el momento vale la pena resaltar que estas preguntas colocan sobre el tapete el reconocimiento de la complejidad del proceso electoral y su importancia medular para la democracia, al tiempo que indican su carácter cambiante. Usando un lugar común decimos que la democracia es un proceso en constante movimiento, y con ella, las elecciones se transforman de forma simultánea, tal como explican Mellenkamp y Gutiérrez, (2012:119) al analizar los desafíos de la administración electoral “las competencias electorales son numerosas y presentan diversos retos que se renuevan en cada elección”. Por su parte, desde una perspectiva inversa a la administración electoral, Lehoucq (2007: 27) asevera que “el fraude adopta una amplia variedad de formas, desde las violaciones de procedimiento a la ley (con o sin intención de alterar los resultados) hasta el abierto uso de la violencia para intimidar a los votantes u observadores electorales” y que si bien el número de formas de manipular los resultados no es infinito, las técnicas son variadas e “ingeniosas”, lo que supone que la observación electoral está destinada a expandirse y transformarse junto al proceso electoral y la democracia[3].

Finalmente, la expansión vertical y horizontal de la observación electoral, se complementa con su expansión en el tiempo, esto es, procurar que los organismos y los actores involucrados en los procesos electorales responsables de la implementación de las recomendaciones, asuman el compromiso de ejecutarlas con el fin de aumentar la integridad y calidad de las elecciones.

Misiones de Observación Electoral y democracia en Venezuela

Si partimos de la premisa que la observación electoral ayuda a aumentar la calidad de las elecciones en el mediano plazo, en tanto permiten mejorar los procesos hacia la construcción de elecciones libres y justas, parece irónico que luego de las múltiples misiones de observación nacionales e internacionales que han asistido a las numerosas elecciones de los últimos 14 años de la democracia venezolana, hayamos experimentado en abril de 2013, quizás las elecciones más cuestionadas de nuestra historia. Las preguntas parecen inevitables: ¿qué puede decir la observación electoral al respecto? ¿ha contribuido la observación electoral en el avance de la democracia venezolana, o por el contrario, ha sido una simple formalidad o trámite para “adquirir” legitimidad internacional?

Aquí hemos afirmado que la observación electoral no es un proceso aislado, no se trata de una intervención puntual, ni una certificación de que el ganador es efectivamente quién el organismo electoral dice que es. La observación electoral tiene sentido si puede generar recomendaciones claras y operativas que logren incidir en los procesos, y por ende, profundizar la democracia a través del tiempo. Una breve revisión de las principales conclusiones y recomendaciones de las Misiones de Observación Electoral de la OEA 2006, y el Centro Carter en 2012 y 2013 (ver cuadro 1), dan cuenta de la continuidad y persistencia de una serie de incidencias identificadas por esos organismos: ventajismo electoral, ausencia de mecanismos de financiamiento a partidos políticos, acceso desigual a medios de comunicación, uso y abuso de los recursos del Estado, ausencia de estrategias para incrementar la confianza en las autoridades del Consejo Nacional Electoral, depuración del Registro Electoral y su unificación con el registro civil, entre otras.

Cuadro 1. Conclusiones y Recomendaciones de Misiones de la OEA y Centro Carter. Venezuela 2006, 2012 y 2013

Tema

Misión OEA 2006

Misión Centro Carter 2012

Misión Centro Carter 2013

Normativa Electoral

“Quizá la más relevante conclusión y recomendación en materia legal, es la urgente necesidad de tener un marco jurídico unificado, coherente, de fácil y oportuna aplicación, dotado de mecanismos que garanticen su cumplimiento por parte de los organismos correspondientes y de los normados” p.51 “El CNE permite a los partidos políticos cambiar o eliminar el apoyo a un candidato aún después de la publicación de llamado “tarjetón electoral”. Por ello, los cambios de última hora en los apoyos partidarios no necesariamente se reflejan en dicho tarjetón. Durante el proceso electoral de 2012, cuatro de los partidos políticos (de 22) que apoyaban a Capriles o bien retiraron o bien cambiaron su apoyo a este candidato. Es por lo tanto plausible que una porción del electorado no estuviese al tanto de tales cambios e inadvertidamente haya anulado su voto o haya elegido sin darse cuenta a un candidato distinto (el número de votos anulados, 287.325, y número de votos a favor de candidatos alternativos, 90.225, sumó el 1,98 por ciento del total de los votos y el 0,7 por ciento de los votos válidos, por lo que no afectó el resultado final de la votación)”. p.8 “De enero a marzo de 2013, el Tribunal Supremo de Justicia hizo varias interpretaciones de la constitución, que posteriormente fueron cuestionadas por la oposición, cuestionamientos que incluyeron la elevación de demandas ante el propio tribunal supremo. Las interpretaciones en disputa surgieron, en parte, porque la constitución no especifica con claridad cada una de las posibles contingencias para el caso de ausencia temporal o permanente de un presidente re-electo. Teniendo en cuenta la modificación constitucional de 2009, que permite la reelección indefinida del presidente, gobernadores y alcaldes, el examen de las leyes que implementan esta modificación, puede estar justificado”. p.90

Financiamiento de campañas electorales

“La Misión observó falta de credibilidad y confianza entre los distintos sectores políticos del país, lo cual debilitó la presencia de los partidos. Por lo tanto, la MOE/OEA considera oportuna la promoción de un programa de fortalecimiento de los partidos políticos y de concertación nacional” p.52 “Venezuela es un país atípico en el hemisferio en el sentido de que, según la Constitución de 1999, no se suministra financiamiento público alguno ni a los partidos políticos ni a las campañas. No es posible conocer la cantidad de fondos privados que recaudó cada campaña”. p.7 “Venezuela es (…) el único país en la región que no proporciona ningún tipo de financiamiento público, directo o indirecto, a las campañas electorales u organizaciones políticas”. p.88
“La Misión entiende que el marco jurídico para el financiamiento de las campañas electorales debe ser revisado (…) en cierta forma [el financiamiento público] les da igualdad de condiciones en la participación en la vida política o en un proceso electoral en particular (…) falta robustecer y mejorar los sistemas de control y fiscalización del financiamiento de agrupaciones con fines políticos y de campañas electorales, el cual está establecido mediante norma constitucional “. p.52

 

Tema

Misión OEA 2006

Misión Centro Carter 2012

Misión Centro Carter 2013

Uso de recursos públicos

“Es importante reglamentar el uso de recursos públicos y/o del Estado, de manera que se preserve el equilibrio y la igualdad de condiciones entre los participantes de un proceso electoral. La Misión también considera imperante que al reglamentar la aludida materia, se elabore una ley que cuente con los instrumentos necesarios y efectivos que hagan posible la aplicación de la misma, estableciendo sanciones que sean aplicadas dependiendo de la clase de delito”. p.52 “El ventajismo- o la ventaja indebida a favor del candidato en ejercicio, se convirtió en uno de los temas durante la campaña de 2012. (…) Se estima que los gastos gubernamentales nacionales se incrementaron en un 45 por ciento en 2012, comparado con 2011. La Gran Misión Vivienda Venezuela fue un programa muy popular durante la campaña. (…) Los anuncios del gobierno resaltaron este programa a lo largo de toda la campaña”.p.6 “Las ONGs venezolanas que monitorearon las campañas informaron sobre el uso de vehículos gubernamentales para montar propaganda a favor de la campaña del partido de gobierno, así como para transportar a empleados públicos y simpatizantes a marchas pro-oficialistas y a votar el día de las elecciones” p.7 “Aclarar las normas que regulan la participación de los funcionarios y servidores públicos en actividades de campaña. La ley electoral y su reglamento prohíben a los funcionarios públicos (…) la realización de actividades de campaña durante el ejercicio de sus funciones públicas (…) el Centro Carter observó una amplia participación de servidores públicos en actividades proselitistas. Con el fin de limitar y erradicar estas prácticas, sería recomendable aclarar el contenido de las normas que regulan estas materias (…) La autoridad electoral, a su vez, debe determinar maneras de hacer cumplir estrictamente las normas acordadas”. p.87

Autoridad Electoral

“Es de destacar que los miembros rectores del Consejo Supremo Electoral fueron designados por la Asamblea Nacional de la manera que lo dispone la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Con motivo del grado de estabilidad que adquirió el CNE con el nombramiento en propiedad de sus rectores, este organismo se ha puesto en la tarea de trabajar en su consolidación. Se considera oportuno que, en aras de consolidar la credibilidad de la autoridad electoral se mejore la comunicación con los representantes de las organizaciones políticas. Principalmente, en el tema de contestación de inquietudes o respuestas técnicas presentadas al CNE”. p.53 “Al igual que todas las instituciones venezolanas en la actualidad, el CNE está profundamente afectado por el partidismo. Aunque en teoría los Rectores del CNE fueron nombrados por su experiencia profesional, muchos venezolanos los perciben como individuos con fuertes afinidades partidistas. De los cinco rectores actuales, cuatro, incluyendo su Presidenta, están vinculados (…) al gobierno de Chávez y uno a la oposición. Esta politización ayuda a explicar el escaso entusiasmo con el que el CNE abordó algunos de los temas de la campaña, especialmente el vinculado a los reglamentos de la campaña, así como las inconsistencias en las acciones del organismo para hacerlos cumplir”. p.4 “Designación de autoridades electorales. El período de tres de los cinco rectores expiró a fines de abril de 2013. Sin embargo, dado el clima de enfrentamiento imperante en la Asamblea Nacional, es muy poco probable que se consigan los dos tercios necesarios para las nuevas designaciones. La normalización de esta situación mediante el logro de acuerdos entre los partidos para garantizar la elección de una autoridad electoral independiente e imparcial ayudaría a fortalecer la confianza en el sistema electoral”. p.90-91

Registro Electoral

“La Misión considera importante que se expida una ley que permita la unificación del Registro Civil de las Personas y al Registro Electoral Permanente (REP). De esta manera, se podría obtener un padrón electoral limpio y depurado, teniendo una mayor coordinación entre las instituciones involucradas en la formación de esos registros”. p.53 “Auditar y depurar el Registro Electoral. El CNE ha logrado un registro electoral sumamente incluyente, con el 97 por ciento de la población inscrita. Los cuestionamientos sobre dicho registro han tendido a centrarse en las posibilidades de sobre-inclusión (personas fallecidas no eliminadas, homónimos, extranjeros no habilitados para votar, etc.)”. p.90

 

Tema

Misión OEA 2006

Misión Centro Carter 2012

Misión Centro Carter 2013

Medios de comunicación

El panorama de los medios de comunicación venezolanos cambió drásticamente en el transcurso de la última década, pasando de un claro predominio de medios televisivos, radiales e impresos privados (en su mayoría políticamente opuestos al gobierno de Chávez) a un claro crecimiento de los medios estatales, los que ahora incluyen cinco canales de televisión y varias importantes estaciones de radio, todos los cuales promueven el programa y la ideología del gobierno (si bien la cuota normal de mercado de los medios estatales, en particular la de los medios televisivos, es bastante pequeña, representado sólo el 5,4 por ciento, durante la semana de las elecciones, la misma aumentó al 24 por ciento, alcanzando el segundo lugar en la preferencia de los votantes).” p.6-7

“Las leyes venezolanas permiten a cada candidato comprar tres minutos de publicidad por día en televisión y cuatro minutos en radio. Las leyes, sin embargo, permiten además al gobierno transmitir de forma gratuita anuncios institucionales de hasta 10 minutos por estación, cada día, los cuales son muy parecidos a los anuncios de campaña. Adicionalmente, el Presidente de la República puede ordenar la transmisión obligatoria de sus discursos (cadenas). Durante la campaña, en el período que va del 1o de julio al 1o de octubre, el tiempo consumido por transmisiones en cadena ascendió a 40 horas y 57 minutos”. p.7“Facilitar el acceso libre y equitativo de los candidatos a los medios de comunicación públicos y privados para la emisión de sus mensajes de campaña. Teniendo en cuenta las normas que permiten la transmisión obligatoria ilimitada de mensajes del gobierno (cadenas) y la publicidad institucional obligatoria y gratuita (anuncios de servicio público), y considerando el hecho de que, al mismo tiempo, se imponen límites estrictos a la propaganda electoral de los candidatos y organizaciones cívicas, las campañas venezolanas han tendido a evidenciar una marcada desigualdad en la capacidad de los distintos candidatos para cumplir con un elemento fundamental del proceso electoral: informar a los electores sobre sus plataformas políticas. Asegurar el acceso libre y equitativo a los medios de comunicación públicos y privados a todos los partidos que participan de la contienda electoral podría contribuir significativamente a nivelar las desigualdades actuales y acrecentar la competitividad de las elecciones, sobre todo en un marco legal en el que se permite la reelección indefinida de funcionarios públicos. Regular y hacer cumplir equitativamente los mensajes de campaña en el periodo “preelectoral”. En la actualidad no existen normas claras para regular los mensajes de campaña emitidos durante el llamado periodo “pre-electoral” (que se extiende desde la convocatoria a elecciones hasta el inicio oficial de la campaña). Una regulación clara al respecto ayudaría a reducir los numerosos conflictos que surgen comúnmente durante este período debido a la ausencia de normas”. p.88

Fuente: Informes de Misiones de Observación Electoral OEA 2006 y Centro Carter 2012 y 2013.

A pesar de que las metodologías aplicadas por las dos instituciones no son idénticas, si convergen en identificar las mismas problemáticas, su persistencia y evolución en el tiempo, por lo que no es descabellado pensar que las mismas dudas florecen entre los actores involucrados, especialmente a los electores, acerca de la utilidad de las irregularidades. La persistencia de dudas sobre los procesos electorales puede significar el deterioro de la credibilidad en la limpieza de las elecciones e incluso degenerar en desafección del sistema democrático, muy especialmente en aquellos países en procesos de importantes cambios en los sistemas de partidos y sistemas políticos.

En este sentido, la Observación Electoral está orientada a ser parte integral del proceso electoral, como un aliado de los actores interesados en el fortalecimiento y avance de la democracia.

Una lección importante para el continente, y especialmente para Venezuela, está íntimamente relacionada con uno de los elementos que resaltamos al inicio de estas reflexiones: la diversidad de actores que participaron en la Primera Escuela de Observación Electoral. Entre ellos quisiera destacar los provenientes de instituciones electorales, y muy concretamente del Instituto Federal de Elecciones (IFE) de México, a través de diversos funcionarios, incluido su máxima autoridad el Dr. Leonardo Valdés Zurita. Que las autoridades electorales, sean (tal y como reza el Artículo 4 de la Ley Orgánica del Poder Electoral de Venezuela) garantes por excelencia de “la igualdad, confiabilidad, imparcialidad, transparencia y eficacia de los procesos electorales” significa que este organismo tiene la principal responsabilidad en la promoción de las profundización de la calidad de las elecciones. Y es que mejorar la calidad de las elecciones pasa por entender que la democracia es perfectible, y que en este proceso están involucradas todas las instituciones y todos los ciudadanos.

La Declaración de Principios para la Observación Internacional de Elecciones afirma que: “La observación internacional de elecciones tiene el potencial de elevar el nivel de integridad
de los procesos electorales, impidiendo y revelando las irregularidades y el fraude y brindando recomendaciones para mejorar los procesos electorales. Puede promover la confianza pública, según corresponda, promover la participación electoral y mitigar las posibilidades de que surjan conflictos relacionados con las elecciones. También sirve para incrementar la comprensión internacional mediante el intercambio de experiencias e información acerca del desarrollo de la democracia”, depende de los cada uno de los países enfrentar el desafío. ¿Asumiremos el reto?

 

Referencias Bibliográficas

[1] Annan, Kofi, Prólogo. En Profundizando la democracia: Una estrategia para mejorar la integridad electoral en el mundo. Informe de la comisión global sobre elecciones democracia y seguridad. Suecia,  2012.

[2] Huntington, Samuel (1994) La Tercera Ola: La democratización a finales del siglo XX, Barcelona, España, Editorial Paidos.

[3] Schedler, A. “Eleciones sin democracia. El menú de la manipulación electoral”. En revista Estudios políticos, Medellín, N. 24, pp.137-156, enero-junio 2004.

[4] Przerworski, Adam (2010) Qué esperar de la democracia. Límites y posibilidades del autogobierno. Buenos Aires, Siglo Veintiuno editores.

[5] Organización de Estados Americanos (2008) Criterios para la observación electoral: Un Manual para las Misiones de Observación Electoral de la OEA. Washington.

[6] Mellenkamp m. Y Guitiérrez, P. “Quality management systems and their contribution to the integrity of elections”. En The Integrityt of Elections: The Role of Regional Organizations. Cordenillo y Ellis (Ed.), Estocolmo, IDEA Internacional, 2012, pp.132

[7] Organización de Estados Americanos (2006) Manual para las Misiones de Observación Electoral de la Organización de los Estados Americanos. Washington.

[8] Norris, Pippa (2002) Democratic Pheoenix. Reinventing political activism, USA, Cambridge University Press.

[9] Bobbio, Norberto (2005) El futuro de la democracia, México, Fondo de Cultura Económica.

 [10] Lehoucq, F. “¿Qué es fraude electoral? Su naturaleza, sus causas y consecuencias”. En Revista Mexicana de Sociología, México, Vol 69. núm. 1, pp. 01-37, enero-marzo, 2007.

[11] Organización de Estados Americanos (2008) Informe Final de la Misión de Observación Electoral de la OEA sobre las elecciones Presidenciales celebradas en Venezuela el 3 de diciembre de 2006. Washington, en web: http://www.oas.org/sap/docs/DECO/informemoevenezuelaeleccionespresidenciales2006.pdf

[12] Centro Carter (2012) Informe Final de la Misión de Estudio del Centro Carter. Elecciones Presidenciales en Venezuela. 7 de octubre de 2012. Atlanta.

[13] Centro Carter (2013) Informe Final de la Misión de Estudio del Centro Carter. Elecciones Presidenciales en Venezuela. 14 de abril de 2013. Atlanta.

[14] Asamblea Nacional (2002) Ley Orgánica del Poder Electoral, Venezuela.

[15] Naciones Unidas (2005) Declaración de Principios para la Observación Internacional de Elecciones, New York.


[2] Fuente año 1973: Huntington, 1994. Años 1990 y 2012: Freedom House Index, en: http://www.freedomhouse.org/sites/default/files/FIW%202013%20Charts%20and%20Graphs%20for%20Web_0.pdf

[3] Y sus detractores.

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